LA PUERTA DE LOS VIENTOS


By: Carlos Fapresto

NOTA BREVIS

La presente historia es el comienzo de una crónica completa para Ragnarok. Por tanto es óptima para jugadores con personajes procedentes de otras historias o bien para otros de nueva generación. Cualquiera que sea la opción escogida tendrá sin embargo una base común, pues este no es el “capítulo cero”, ya que existe otra crónica, mucho más breve, que representa el pasado de la presente, titulada “El espíritu de la casa Urbino”. Los jugadores de aquella historia pueden optar por continuar con los personajes que utilizaron entonces o bien por generar personajes nuevos, más acordes con sus gustos.

“El espíritu de la casa Urbino” se desarrollaba en los Estados Unidos de los años 20, mientras que la presente se enmarca en el invierno de 1943 en Europa central, cerca de Salzburgo. Por esta razón, si se prefiere continuar con los personajes de la crónica precedente habrá que tener en cuenta la nueva edad que les corresponderá.

 

INTRODUCCIÓN

Todo comenzó con aquel paquete que frau Walden trajo consigo de la consigna en Munich, junto con el resto de objetos recuperados del hundimiento del “U.S. Stella”.

Era un paquete de grandes dimensiones, metálico, cerrado con combinación y sellado para evitar la humedad. Con una única y simple inscripción: “Dr. Matheus Sterling O.Y.E.” (que venía a ser la anotación inglesa de Only For Your Eyes. Tal nivel de privacidad y secreto solo podía contener un objeto de importantes características científicas, pues iba destinado a uno de los más eminentes académicos de Norteamérica, transportado entre grandes medidas de seguridad a bordo de un destructor de la armada americana.

Reconozco que no pude reprimir un escalofrío de inquietud cuando tuve el paquete en mis manos y desenvolví la caja. Era fascinación y temor al mismo tiempo.

Con más prisa de la que hubiéramos debido y con menos cuidado del necesario, mis ayudantes y yo mismo rompimos los cierres de la caja, invadidos por la excitación del momento y por la impaciencia de conocer su contenido.

En el interior había un libro de enormes dimensiones, encuadernado en cuero viejo y cerrado con grandes cadenas y un candado lleno de extraños grabados. Pesaría al menos siete kilos y resultaba frío y áspero al tacto. Sus cadenas rechinaban con un crujido metálico de cientos de años de antigüedad.

El título del libro era “Liber Assuris”.

Acompañaba al extraño volumen una carta cuyo contenido reproduzco aquí, para dar fe de lo extraordinario que resultaba aquel objeto:

A la atención del doctor Matheus Sterling

Base naval ártica Artic Prima. Sector 3.

OYE

De INSTITUTO DE INTELIGENCIA. Herman J. Samuels, director del departamento científico.

Estimado doctor Matheus:

    Largo es el tiempo que nos ha llevado llegar hasta usted, mas tenerle entre nuestras filas compensa esta penosidad. Y ahora más que nunca precisamos de su conocimiento en cierta materia que, no por desconocida, deja de ser de particular relevancia. Máxime teniendo en cuenta los esfuerzos que el líder del Reich hace por desentrañarla.

Sin duda recordará nuestra última conversación, donde le expuse mi interés por mostrarle alguno de los objetos que custodiamos en nuestro almacén secreto de la Zona 43, aunque entonces lo hice como mero interés profesional sin más.

Ahora las cosas han cambiado y no le propongo, sino le suplico, le ruego nos ayude en esta hora tan oscura. Y por ello le remito uno de los objetos que le mencionaba.

Se trata de una copia del Libro de Assur, en una traducción latina de Cayo Tulio Cicero. Sin duda que no es desconocido para usted.

No le ocultaré los motivos que me mueven a sacar este infausto volumen de nuevo a la luz pues de antemano le advierto que desde el momento que tenga el libro en sus manos su vida correrá peligro.

Los nazis, dirigidos por Himmler, como bien sabe usted, están removiendo medio mundo a la búsqueda de objetos antiguos. Objetos poseedores de secretos o poderes ocultos. Y bastante conocemos a nuestros adversarios como para saber que no van de excursión ni están bromeando. Hitler cree que el conocimiento y empleo de ciertos poderes puede ser decisivo en el desenlace de la guerra. Y Dios me perdone, pero tiene razón. Por esto es por lo que ha creado unidades de élite especiales y por lo que está especialmente interesado en el frente africano. Conoce bien que el antiguo Egipto y Mesopotamia, la cuna de la civilización, entierra algunos de los más terribles secretos.

Nosotros, por nuestra parte, tampoco desdeñamos este frente en la sombra y competimos con ellos en la carrera de lo oculto. Es por ello que está usted en el lejano y helado norte. Y en relación con su búsqueda, que espero vaya bien encaminada, se encuentra este volumen que le envío.

Mas, amigo mío, me temo que los espías de nuestro adversario son eficaces como los que más. Y saben el propósito de este envío. Y hasta creo que sospechan del contenido del paquete. Por esto le pido que extreme las medidas de seguridad en la base y que no revele a nadie, absolutamente a nadie, nada acerca de lo que acaba de recibir. Pues creo que los nazis están tras su pista. Y que pudiera haber comprometido su seguridad al enviarle esto.

Pero espero que comprenderá que es necesario que usted desentrañe los secretos de ese infernal libro. Y así mismo creo que le será de vital importancia cuando llegue a desenterrar completamente la Piedra.

Con respecto al volumen, no creo que pueda ayudarle mucho, pues sin duda usted lo conoce mejor que yo. Solo puedo hacerle una breve descripción de cómo fue hallado.

Corría el año de 1920 cuando un grupo de vecinos de la calle Wallnut en la ciudad de Arkham descubrió los restos de lo que había sido el sótano de una capilla donde tenía sede una secta Azurista. Allí descubrieron el volumen, que había sido utilizado para convocar a uno de los primigenios. Tal vez Él-que-mora-en-la-oscuridad. Por suerte, tras una demencial lucha con el ente, lograron contener el portal de entrada. Aunque con ello se perdieron las vidas de muchos buenos hombres. El acontecimiento todavía se recuerda en Arkham como la matanza de la calle Wallnut, sin que haya salido a la luz ninguno de los signos sobrenaturales que lo envolvían.

Una de nuestros agentes enviados allí a recoger lo que en principio nosotros creíamos que sería uno más de los libros baratos que los ocultistas sectarios desarrollan, se encargó de custodiar el libro y de traerlo hasta la central, donde fue catalogado y posteriormente escondido en la Zona 43. por desgracia esta agente tradujo pequeñas partes del libro, aduciendo que fue necesario para contener al ente de la casa Urbino, en la calle Wallnut. Y como usted sabrá, amigo mío, la lectura de este volumen y el descubrimiento de su contenido afecta a la mente humana de una forma nefasta.

Todos los humanos tenemos terrores atávicos, asociados a un Mal Primitivo, que nacen con nosotros. Todos tenemos implantado este Mal de forma subconsciente, enterrado en nuestra mente con siete sellos pues de otro modo nos volveríamos locos. Ninguna mente humana está preparada para aceptar que los muertos puedan caminar entre nosotros, y mucho menos para verlo. Nadie puede soportar la visión de un ente Primigenio, que es la condensación de todas las pesadillas. Es el Pánico y el Horror personificado. Es el Mal en su esencia. Nadie puede pretender verlo y seguir cuerdo.

Nuestra agente leyó el libro y aunque solo una pequeña parte, fue suficiente para que el velo cayese y su mente sacase a la luz todo lo que tenía encerrado. Es intuitivo, esencial. Sabes que es cierto porque lo sabes desde que naciste, pero estabas protegido por el velo de la racionalidad. Ahora ya no más. Y tuvimos que someterla a una cura psiquiatrita y pasó meses sin salir del sanatorio, hasta que fue capaz de llevar una vida casi normal de nuevo.

Con ello quiero advertirle del peligro que encierra este libro. No lo utilice. No lo lea hasta que sea necesario. Hágalo con sumo cuidado pues está lleno de protecciones y maldiciones. Sea cauto. Tómese tiempo.

Y por Dios, impida que caiga en otras manos que no sean las suyas.

Se despide de usted, afectuosamente, su amigo.

Hasta que el Ragnarok nos lleve a todos. Seguiremos resistiendo.

La lectura de la carta me hizo sonreír al principio pues, de todos los destinos posibles que podía tener el libro, éste era el que más temía el director del INSTITUTO DE INTELIGENCIA Samuels, quien enviaba la carta. Ahora estaba en mis manos, que venían a ser las del Reich dada mi condición de científico alemán al servicio de la SS.

Sin duda el capitán del submarino que hundió al U.S. Stella merecía una condecoración por esta captura. ÉL y los espías que informaron de la ruta del navío americano.

Pero tras el regocijo inicial y el orgullo propio de un patriota, que ahora veo absurdo, llegó cierto temor. Pues el director del INSTITUTO DE INTELIGENCIA narraba, aunque muy brevemente, acontecimientos terribles asociados al libro. Y advertía del peligro que encerraba, por el que le pedía extremada cautela a su colega el doctor Matheus. Y si le pides tanta precaución a quien sabes que es un gran entendido en la materia es porque le supones un gran riesgo al material con el que trabajas. Desde luego aquello no era apto para no iniciados.

Debería haberlo previsto. Pero como dije, yo era un patriota y ante todo estaba la gloria del Führer. Maldita la hora.

Di aviso a Berlín. Y no pasaron ni tres días cuando se presentó en mi oficina el coronel Albert Mahler con una división del grupo especial.

Nos reclutaron a todos los físicos, matemáticos y parapsicólogos de la Universidad y establecieron el cuartel en un antiguo monasterio en los Alpes. Allí nos encerraron y nos pusieron, a marchas forzadas, a traducir el volumen.

No quiero recordar nada de lo que sucedió después. Quiero olvidarlo todo. Los gritos, las carreras, aquellos…

Estábamos encerrados. No podíamos salir sin una copia en alemán del libro. Y el libro nos estaba matando a todos. Que Dios nos perdone.

Escribo esto con los últimos retazos de razón que aún conservo. Intentaré hacerlo salir por algún medio. Si alguien lo lee, por favor, que ruegue por nuestras almas, ya que no tenemos salvación posible.

Perdonadnos, pues no sabíamos lo que hacíamos. Ahora Él está aquí.

El Ragnarok se acerca.

INICIO DE LA HISTORIA.

En un remoto paraje alpino, situado a unos 69 kilómetros al suroeste de Salzburgo, se encuentra el Monasterio de San Telmo, en una garganta alpina llamada La Puerta de los Vientos. Es un viejo monasterio de piedra gris negruzca, cercano a los once siglos de antigüedad.

Pocos conocen la existencia de este enclave escondido entre las paredes de los Alpes, más allá de un pequeño bosque de árboles de hoja perenne, junto a un precipicio de vertiginosa altura.

En la edad altomedieval, bajo los buenos auspicios del Papa, la orden benedictina decidió consagrar una abadía al cuidado del saber europeo. Y, fieles a su política competitiva, otorgaron poderes a varias de las congregaciones que estaban naciendo al amparo de la riqueza donada por los nobles que enviaban a sus hijos menores a estos monasterios. Una de las abadías escogidas fue la de San Telmo, que resultaba óptima por estar situada en un paso clave de los Alpes y en las cercanías de una floreciente población, la villa de Ventisca.

Pero la inclemencia invernal de las montañas, sumada a varias temporadas en que los aludes de nieve cubrían casi por completo el paso de carruajes, sumieron a Ventisca en una fuerte depresión económica e impidieron su crecimiento, quedando relegada a ser población de paso.

El monasterio, claro está, sufrió las consecuencias de esta regresión aunque no dejó de crecer.

Gracias a las importantes donaciones del barón local, que falleció sin descendencia, y a la existencia de una compañía local de artesanos y constructores que trabajaban en las fortificaciones del norte, el monasterio se desarrolló durante dos siglos en los que su auge, si no en influencia, sí creció en cuanto a tamaño y riqueza.

Pero la riqueza del difunto barón Weestfallen no duraría eternamente. Y la dejadez de unos monjes complacidos en su propia cocina acabaron por hundir el monasterio, que carecía de otra fuente de ingresos.

Hasta el S. XIII la situación se mantenía en la frontera de la pobreza, pero la guerra, que todo lo puede, se llevó a los pocos hombres capaces que aún quedaban en Ventisca y prácticamente condenó al pueblo a su desaparición, que se produjo pocos años después.

Y así el monasterio quedó sin la ayuda de una población vecina, aislado y en un paso cada vez menos utilizado pues era demasiado sinuoso para los más modernos carruajes y además estaba alejado de las principales rutas de comercio.

Se desconoce la fecha exacta en que el monasterio fue abandonado, pues ya no le interesaba a nadie. Y apenas quedaron restos de él en algunos mapas.

El paso del tiempo borró las huellas del paso de Puerta de los Vientos y de Ventisca no quedaron más que tristes restos de pequeñas y pobres casas abandonadas hace siglos.

Ya en la edad moderna hubo un par de intentos de convertir las ruinas del monasterio, milagrosamente bien conservadas, en un atractivo turístico, pero con la llegada de la Gran Guerra la iniciativa se perdió.

Y así llegamos a la actualidad de 1943, o más bien un par de años antes.

En 1941, tras la anexión de Austria por Alemania, el III Reich comenzó a mostrar interés por enclaves estratégicos. Y Puerta de los Vientos recibió cierta atención, que se vio redoblada cuando llegaron los primeros informes sobre el buen estado del monasterio.

En algún punto de los despachos de la SS y de la oficina de Interior, bajo la atenta mirada del Führer, se decidió establecer en la abadía un laboratorio de pruebas, en el que se investigaría sobre asuntos clasificados como “X” (los famosos informes X del III Reich)

Y así llegamos hasta el punto en que comenzaba nuestra historia en la introducción.

El científico de la SS Herman Lorentz es quien escribe esas líneas. En ellas se narra la siguiente cadena de acontecimientos.

El director del INSTITUTO DE INTELIGENCIA Samuels decide enviar el “Liber Assuris” al doctor Matheus Sterling que se encuentra en una base naval en el Ártico investigando unos restos de meteorito, pues al parecer el libro tiene relación con esta búsqueda. Acompaña al libro con una breve carta en la que le advierte de los peligros del volumen y le hace síntesis del pasado reciente del mismo.

Sin embargo el servicio secreto alemán capta un comunicado interno del INSTITUTO DE INTELIGENCIA en el que se dan ciertos detalles del envío, que se hará a bordo del destructor U.S. Stella a través de una ruta determinada. Y sin saber exactamente cuál es el contenido del paquete que se va a enviar tan celosamente custodiado, mandan datos a Berlín.

El Capitán Wolffe del submarino alemán “Scharke”, pocas horas después, recibe comunicado cifrado por radio en el que se le ordena interceptar al destructor americano y recuperar de sus restos el paquete que llevan a bordo. Y así, tras varios días de silenciosa caza, el “Scharke” torpedea al Stella y le hunde, recuperando en el proceso la caja metálica que contiene el volumen ocultista.

Ya en poder del Reich, la caja es enviada a Munich, y desde allí a Salzburgo, donde la recibe Herman Lorentz. Y una vez es abierta y su contenido revelado, el doctor Lorentz de urgente aviso a Berlín.

Himmler en persona decide enviar una división especial a custodiar al libro, con instrucciones precisas de reclutar, so pena de muerte, a todos los que tuvieron contacto con el libro en Salzburgo. Este pelotón estaría comandado por el capitán Albert Mahler.

Mahler recluta a todo el que se pone a tiro y se lleva el volumen a los laboratorios del monasterio de San Telmo en el paso de Puerta de los Vientos bajo el máximo secreto. Allí establece un perímetro de seguridad cortando toda comunicación con el exterior, dejando siempre varios centinelas custodiando el puesto de radio, que solo él tiene autorización para utilizar.

Así mismo confina a todo el equipo científico en el interior del monasterio y les prohíbe la salida, amén de la comunicación con el exterior. Les ordena trabajar en el volumen para 1> obtener una traducción en alemán y 2> desentrañar los misterios velados del libro así como su método de empleo militar.

La guarnición del monasterio es solo conocida en Berlín por unos pocos escogidos aparte de Himmler y el propio Hitler, Los trabajos que se han de llevar a cabo allí es igualmente un alto secreto.

Y durante tres semanas, mientras se aproximaba el invierno, la comunicación usual con Mahler se mantenía. Hasta pasados dos meses y medio del inicio de la investigación, cuando, por causas desconocidas, esta comunicación se interrumpe.

Ya en pleno invierno, con el monasterio aislado del exterior y la guerra en un periodo álgido, el extraño silencio de la Unidad de Puerta de los Vientos, que no responde a los mensajes de radio, inicia un procedimiento de urgencia en Berlín.

Y en Londres, donde los servicios de inteligencia que trabajan en el proyecto Enigma (nombre que recibe el aparato inventado por los alemanes para cifrar sus comunicaciones) descubren los últimos mensajes radiados que tuvieron lugar desde Puerta de los Vientos. Y de este modo reconocen la nueva localización del Liber Assuris.


ELECCIÓN DE LOS PERSONAJES:

Los jugadores tienen tres opciones.

  1. Jugar con el bando alemán, personificando a la unidad de Recuperación que se va a enviar a Puerta de los Vientos con la misión de esclarecer los hechos y asegurar la custodia del Libro.
  2. Jugar con el equipo de agentes británicos que se pretende infiltrar en territorio enemigo con la misión de recuperar el Liber Assuris.
  3. Continuar con los personajes de la precedente historia, con veintitrés años más de edad, que serán enviados por el INSTITUTO DE INTELIGENCIA, dado el conocimiento que tienen sobre el libro, e infiltrados gracias a la acción de los agentes británicos. (Esta última opción supone que tras los acontecimientos de “El Espíritu de la casa Urbino” los personajes se han dedicado al estudio de la materia paranormal o del Libro en sí)

Todo el grupo de jugadores, en principio, debe pertenecer al mismo grupo, pero es posible que en partidas donde los jugadores sean expertos en interpretación y tengan la suficiente confianza con el Árbitro se permita la mezcla, salvaguardando, eso sí, la identidad de cada cual. Si, por ejemplo, tenemos un grupo de alemanes en el que hay infiltrado un agente británico, es de esperar que no se revele a ningún jugador la identidad secreta del infiltrado. En casos de mezcla es evidente que el objetivo final se contrapone entre unos jugadores y otros, por lo que el final de la historia se verá gravemente comprometido si los jugadores no son capaces de aceptar que en este caso sí que habrá perdedores y ganadores, o si no se tomarán a bien el descubrir uno o varios “traidores” que al final les dan la puñalada. No se trataría de traición, sino de un desenlace propio de una historia de espías. Aunque nunca se sabe cómo puede terminar. Todo depende ellos, las posibilidades no se limitan a la lucha por conseguir el libro.

En cualquier caso, opten por la opción que deseen, el árbitro deberá jugar con el grupo opositor. El que los jugadores decidan ser agentes británicos no significa que los alemanes no vayan a enviar a su equipo, y viceversa.

CAPITULO PRIMERO

Misión: Recuperación y análisis.

EQUIPO ALEMÁN:

Los escogidos, entre un grupo de las fuerzas especiales elite, se reúnen en Berlín a media tarde. En un gran despacho de la chancillería de Interior, alrededor de una monumental mesa de roble, bajo la dorada luz que filtran las hileras de vidrieras, alineadas en el muro oeste, que dejan pasar los cálidos rayos finales del día.

El lujo y elegancia de este gran gabinete es impresionante incluso para los habituados a recorrer palacios. Y todo el ambiente hace pensar en los siglos pasados en los que este edificio acogía cortesanos del gran Imperio Germano, como recuerda un busto en mármol de Bismarck o el tapiz con la efigie de Carlomagno.

Han sido todos convocados aquí por orden expresa, firmada de puño y letra por el propio Führer, cada uno por su parte, con instrucciones de no revelar a nadie nada acerca de la entrevista y notas precisas sobre el protocolo a seguir durante la misma, en la que se va a ver con el propio Himmler.

Cuando todos los PJs hayan tenido tiempo de reconocerse y hacerse las preguntas cordiales de rigor, las grandes puertas del salón se abren para dejar paso a un hombre más bien bajito, de hombros estrechos y con gafas ante sus ojillos. Vestido al modo civil, aunque guardando un gran sentido de la elegancia.

El recién llegado entrega su sombrero a su ayudante, que se retirará del salón acto seguido, y pasea su mano por su incipiente calva antes de sentarse a la cabecera de la gran mesa.

Antes de pronunciar palabra mira fijamente a los ojos a cada personaje, con una mirada llena de astucia e inteligencia. Y finalmente se decide a saludarles con una voz aguda, casi chillona, que resultaría cómica si no fuese por la voluntad que emana de sus palabras. Amén de que reírse de Himmler sería casi un suicidio.

– “Caballeros, espero que estén cómodos. Han sido convocados aquí por mí mismo, y creo que sobran las presentaciones ¿Verdad?. Pues el propio Führer tiene interés legítimo en que esta entrevista se celebre de acuerdo a sus más concretas instrucciones.

Van ustedes a tener el gran honor de ser los que ejecuten una misión en la que pueden considerar que actúan como las manos directas del Führer. Pues él mismo la llevaría a cabo si no fuese por sus inminentes obligaciones. Por ello tendrán credenciales de máxima prioridad que les abrirán todas las puertas y gracias a las cuales podrán valerse de cualquier recurso que crean oportuno.

No quiero extenderme demasiado, y además aun debo recordarles que esta misión tendrá un carácter absolutamente confidencial. Todo el poder que se les concede para ejecutarla exige de ustedes el máximo secreto y nadie, nadie excepto yo mismo o el Führer personalmente, puede conocer detalle alguno sobre ella.

De modo que ahora sellan sus labios hasta el momento de dar cumplido informe, aquí mismo, al termino de la misión. ¿Comprendido?

Bien. Vayamos al grano.

Existe un enclave en los Alpes donde hemos establecido un laboratorio de pruebas. En el monasterio de San Telmo, en un valle escarpado conocido como la Puerta de los Vientos. Cumplidamente se les proporcionará medio para llegar allí.

Las pruebas que se levaban a cabo eran de carácter secreto por lo que una unidad especial como la que forman ustedes, al mando del capitán Mahler, custodiaba el lugar. Y el propio Mahler contactaba por radio conmigo puntualmente una vez al mes. Pero esta comunicación se interrumpió hace dos meses, siendo éste el último mensaje recibido de allí.”

Himmler les entrega el siguiente fragmento de papel:

Por piedad. Yo no quiero morir aquí. No quiero morir aquí. Por piedad, vengan a buscarnos. Sálvennos.

– “Esta comunicación” – prosigue después de recuperar el papel – “fue enviada por un soldado de aquella unidad.” Y desde entonces, ya hace dos meses, no hemos sabido nada de la Puerta de los Vientos. Sospechamos que algo terrible haya podido sucederles a nuestros hombres y al equipo científico que trabaja allí y es de vital importancia asegurar la custodia de cierto libro que se encuentra allí.

Por esta razón les enviamos a ustedes con un doble objetivo. El primero es recuperar y asegurar un libro llamado “Liber Assuris” (les describe el libro fielmente, exceptuando el detalle de la cubierta en piel humana) que logramos sustraer a nuestros enemigos.

El segundo objetivo es reconocer el terreno y averiguar qué ha pasado allí.”

A continuación Himmler les hace un pequeño resumen acerca del recorrido del libro hasta llegar a recalar en el laboratorio del monasterio de San Telmo. Asimismo les habla de la creación del laboratorio y les da una lista de personas que deberían estar allí.

Capitán Albert Mahler, de la unidad especial

Treinta hombres de dicha unidad.

El profesor Carl Thadeus. Director del laboratorio

El profesor Heinrch von Stark. Subdirector

La doctora Marlene Steinitz

El ayudante de laboratorio Gunther Haas

La ayudante de enfermería Helga Frank

El Biólogo Herman Lorentz

La astróloga María Dunwald

El arqueólogo Fritz Froidstein

Con las credenciales que les entrega Himmler pueden obtener el recurso que deseen añadir a su equipo, teniendo en cuenta que van a una montaña en pleno invierno, aunque en principio es posible llegar allí por un camino apto para todo terrenos o camiones.

Del mismo modo llevan un pequeño aparato de radio que solo deben utilizar en caso de necesidad y siempre en clave pues el secreto de la misión incluye tan severa medida.

EQUIPO INGLÉS

Los personajes no tienen necesidad de pertenecer al ejército, aunque sí es obligatorio el dominio del idioma alemán. Recordemos que en esta fecha el continente europeo es de dominio nazi y que no será hasta 1944 cuando existirán tropas aliadas en estas tierras, y mucho menos en Austria.

Son convocados en Londres, en un Bunker oscuro y húmedo, sucio e incómodo, alrededor de una pequeña mesita de metal, en una habitación profunda y cerrada a cal y canto, solo iluminada por una bombilla.

Allí les espera Arthur Milliner, comandante del Servicio Secreto, para proponerles una misión en unos términos parecidos a los utilizados, en su caso, por Himmler. Solo que desprovisto de los tintes patrióticos de este último.

El mensaje del soldado alemán, enviado desde Puerta de los Vientos ha sido interceptado y, como quiera que no estaba en clave, fue posible su pronta investigación. De la que se concluye que el libro perdido por los americanos tras el hundimiento del Stella debe encontrarse en un paraje en los Alpes, cerca de Saltzburgo.

Los personajes ingleses carecen de información acerca del monasterio o su personal. E incluso desconocen el paradero del mismo.

La misión consiste en averiguar la localización de este enclave y en la recuperación del libro, que se les describirá convenientemente, haciendo menciones a la nefasta historia del volumen y advirtiéndoles del peligro que encierra.

Para ello serán desembarcados en Francia, desde donde, con documentación falsa, serán conducidos a un aeródromo desde el que una avioneta en vuelo regular de mensajería podrá dejarles caer en paracaídas cerca de Saltzburgo, disfrazados como un pequeño equipo médico militar alemán, con credenciales falsas.

En Saltzburgo conocen la manera de contactar con un agente que, desde el terreno, les podría dar la localización del monasterio.

Por supuesto que toda esta película de espionaje bélico es demasiado larga como para constituir por sí misma una aventura propia. Dejo en manos de los futuros narradores el decidir sobre su empleo o resumen. Yo, por mi parte, suelo jugar unas escenas a partir del lanzamiento en paracaídas, hasta ver que los personajes se desenvuelven bien y que no tienen dificultades para hacerse pasar por militares alemanes. Aunque para regocijo propio siempre incluyo escenas donde les pongo a prueba o les hago sudar tinta frente a posibles peligros de ser descubiertos.

La parte de Saltzburgo podría llegar a ser tremendamente interesante o tremendamente aburrida, dependiendo del talante de los jugadores o de la habilidad del narrador para construir una buena novela de espías con interés.

CAPÍTULO SEGUNDO

Bienvenida a puerta de los Vientos.

VIAJE HASTA SAN TELMO

Cada equipo, sea alemán o inglés, ha de pasar al menos una semana de viaje hasta llegar a la entrada al valle de Puerta de los Vientos en los Alpes. Todo ello regado con abundantes nevadas y golpes de frío extremo, pues como recordaremos, estamos en un crudo invierno montañoso.

Las escenas propias de cada equipo durante el viaje se dejan en manos del Director, aunque, como se apuntaba en el capítulo primero, el viaje del equipo inglés se presta a más complicaciones y aventuras.

En cualquier caso deberían jugarse al menos un par de escenas para ir ambientando la historia en su marco histórico, además de proporcionar a los jugadores la manera de comenzar a perfilar sus personajes.

LLEGADA

La carretera, en su mayoría de arena apisonada, con la nieve apartada de mala manera en los arcenes, serpentea entre grandes cumbres nevadas, ascendiendo y ascendiendo, caminando a veces entre grandes masas de pinos, abetos y otros grandes árboles nevados.

Tras un largo trayecto internándose en lo más profundo de las montañas, y tras varias paradas para apartar nieve del camino, se llega a un pequeño rellano en un valle cubierto de bosque y blanca nieve, entre dos grandes macizos de roca alpina coronados en blanco también.

Aquí circula un extraño rumor constante, producido por el viento que se filtra a través de la arboleda en tan angosto valle. Este es el motivo por el que se le puso el nombre que lleva este lugar. Es un constante ulular, como aullidos lejanos e imperecederos, o como extrañas voces que traen los vientos en eterna canción. La sensación que produce es de irrealidad, de paraje fantástico, y ciertamente escalofriante, pues en realidad A VECES sí es posible descubrir palabras en el viento que no cesa, pronunciadas en un lenguaje extraño. (Esto no es del todo cierto, siendo solo un efecto más de la naturaleza pero los personajes no tienen por qué saberlo).

Los árboles se mueven al compás de la aterradora canción del viento, arriba y arriba por ambas laderas del valle. Y un pequeño y helado arroyo cruza su centro en su parte más baja, serpenteante pero congelado en su discurrir.

El valle es estrecho y alargado, subiendo en altura hacia su parte más occidental.

Si es de día podrán descubrir las ruinas de la población de Ventisca, de las que apenas queda nada más que cimientos. Ninguna casa o muro en pie. Solo los restos de piedras que marcan el lugar donde hace siglos, en el medioevo, existían hogares.

Si fuese de noche o estuviese nevando en ese instante les sería casi imposible ver estos restos.

La historia de San Telmo y de Ventisca estará disponible en cualquier biblioteca, donde se consignan sus datos hasta el S. XIX, aunque en el caso del equipo inglés, al ignorar su destino hasta llegar a Saltzburgo, no podrán tomar la iniciativa de investigar este pasado en tanto no se encuentren en la ciudad austriaca.

El camino sigue y sigue hasta lo más alto, saliendo del valle por su extremo occidental. Allí cubre su último trecho en ardua y empinada ascensión girando y girando en cerradas curvas. Tras una de las que se divisará la silueta del monasterio de San Telmo, que sí se ha conservado en pie hasta hoy.

Es una mole de piedra, cuya elevada muralla exterior está apuntalada por enormes vigas de acero. Situado en el final de un escarpado espolón de roca. Rodeado de vacío y vertiginosos abismos excepto por el estrecho puente de piedra que salta por encima de una estrecha grieta y llega hasta su entrada.

Dos picos nevados se yerguen a ambos lados de la mole, más allá de los precipicios que la rodean, enmarcando la imponente figura de la construcción.

Así pues el monasterio está en un espolón elevado y rodeado de abismales caídas al vacío existiendo una única entrada y salida que es el puente, estrecho como para el paso justo de un camión.

Tras la muralla exterior destacan, sobresaliendo, en techo de la abadía, una alta torre cuadrangular en la parte trasera y una antena de radio de la que pende una ondeante bandera roja con una esvástica negra sobre círculo blanco.

El arco de entrada al recinto, una vez pasado el puente de piedra sobre el abismo, es de medio punto, enormemente alto y tallado toscamente con figuras borradas por efecto del viento y la erosión. Se puede apreciar que los muros han sido firmemente apuntalados para evitar su derrumbe, ya que evidentemente su misión es proteger a los inquilinos de caer por uno de los precipicios que rodean al monasterio.

EL MONASTERIO DE SAN TELMO

Se trata de una estructura muy simple.

Existe un muro elevado de unos nueve metros de altura, con tres metros de ancho en la base, del que la única entrada o salida la compone el arco principal, que se puede cerrar con un enorme rastrillo de hierro. El mecanismo que acciona este rastrillo se encuentra junto al arco de entrada por la parte interior del monasterio, y solo puede ser movido por una gran fuerza (o seis hombres conjuntamente). Este muro rodea circularmente el monasterio, en un amplísimo perímetro dentro del que caben:

La abadía, compuesta por la capilla, el claustro, las celdas, el refectorio y las cocinas.

Se entra en la misma por otro arco de medio punto, tallado con figuras mitóticas y de formas terribles (en el arte centroeuropeo medieval abundan ejemplos como este, en que se emplean estos monstruos para atemorizar a los creyentes con la idea del infierno y así lograr fortalecer su confianza en el clero). Este arco se cierra con un grueso portón de madera, que es posible asegurar desde dentro con un gran tablón. Al traspasarlo se entra en un vestíbulo de piedra que da acceso a la capilla por la izquierda, al claustro en el frente y a un pasillo a la derecha.

La capilla es pequeña, encalada, y no conserva ningún banco. Solo tiene tres minúsculas ventanitas en su parte más alta, con tres vidrieras rotas. Tras el tosco altar de piedra ya no quedan restos del retablo de madera que antaño hubo. Y se adivina una tumba, cuyos caracteres están demasiado gastados como para leerlos, tras el altar. Su única salida es hacia el vestíbulo.

El claustro es cuadrangular y extremadamente pequeño, apenas un patio con un pozo. Desde él, aparte del vestíbulo, se pasa al refectorio o al pasillo al que también se accedía desde el vestíbulo. En el pozo no hay agua, y probablemente nunca la hubo, pero se construyó más como símbolo que como otra utilidad. Es poco profundo, aunque sus dos metros no se los quita nadie.

El refectorio es un salón grande, adornado con una gran mesa de campaña que los alemanes han instalado aquí en forma de U, al modo monacal. Hay espacio para quince comensales, lo que da idea de lo reducido de este monasterio. Desde aquí se puede acceder a las cocinas.

Las cocinas son dos salas pequeñas, con dos chimeneas cada una, que es precisamente lo que los alemanes usan para cocinar. Solo una de las salas está en uso. La más grande, que contiene tres mesitas y varias sillas, amén de un gran número de enseres de cocina y vajilla de campaña, algunos aptos para cocinar suficiente comida para un batallón, como inmensas ollas o tremendas perolas de aluminio. Sin hablar de la innumerable cantidad de cubiertos y otros útiles. Desde esta sala se puede bajar a la bodega merced a una trampilla en el suelo. También desde aquí se pasa a la otra sala de cocinas, que es más pequeña que la anterior pero esta sucia, vacía y abandonada, sin más salidas que la puerta de entrada a la cocina grande.

La bodega es un gran almacén donde hace un frío bestial, incluso mayor que el del exterior. Oscura y sin más luz que la de un candil de queroseno que tiene los alemanes. Está lleno de cajas de madera con avituallamiento, especias, harina, grano, arroz, aceites y otros elementos de cocina.

Desde el vestíbulo, como apuntamos, también se accedía a un pasillo en la parte derecha. Este pasillo, al que también se accede desde (o hacia) el claustro, rodea la abadía dando entrada a diecisiete pequeñas celdas, cada cual cerrada con su puertecita. Estas celdas, todas iguales, contiene un jergón medio desvencijado de paja y… nada más. No tienen ventanas ni más complejidades.

Regresando al perímetro, o patio, exterior que forma el continente muro exterior, encontramos que, aparte de la abadía se encierra una elevada antena de radio que hace las veces de pendón para la esvástica. El cable de esta antena, situada muy cerca del arco principal de entrada, se dirige hacia dos naves militares de campaña, como dos hangares metálicos, sin ventanas y con techo curvo que se apoyan en el muro por su parte oeste, en el otro extremo a la abadía.

Estos hangares son idénticos en el exterior y solo se accede a ellos por sendas puertas metálicas cerradas con grueso candado de combinación numérica.

Pero en el interior difieren. El primero de llos es diáfano y contiene las camas de los treinta soldados que sirven aquí, amén de sus taquilas y unos baños comunes.

El segundo contiene el comedor y la sala de la radio a la que está conectado el cable de la antena. El comedor es lo primero que se atraviesa, consistiendo en una sucesión de alargadas mesas con bancos, y en un armario para guardar vajilla. La sala de radio está al fondo y es un reducido cubículo que contiene dos sillas y una radio fija de campaña, además de un libreto de claves alemán.

En el patio exterior, más allá de los hangares y la abadía, se encuentra el huerto, que no es en realidad muy grande, vallado con una pequeña verjita de madera. Tras el huerto está el cementerio, que ahora es una extensión de terreno sin más, en la que solo es posible adivinar las tumbas bajo el peso de la nieve y siglos de historia que las han semienterrado.

Y ya en el extremo final del perímetro, al fondo, adosada al muro existe una torre cuadrangular de cuatro pisos, en la que solo hay pequeñas saeteras en los dos pisos superiores. Solo una puerta con arco da entrada a esta torre.

Junto a la torre, también adosada al muro, está la Herrería, hoy día completamente derruida, de la que solo se conserva en buen estado su fragoroso horno apagado.

El interior de la torre es diáfano en cada piso, que se unen por una escalera de caracol. Esta escalera asciende a los tres pisos superiores pero también baja… (ver más adelante LOS SUBTERRÁNEOS)

El bajo es un vestíbulo con mesa de campaña militar y sillas. Hace las veces de sala de reuniones de laboratorio, por lo que además hay un anaquel con los diarios de sesiones y una cafetera con servicio.

El piso primero es un dormitorio, concretamente del de la ayudante de enfermería, en el que, aparte del mobiliario de campaña propio, hay un cofre que contiene sus enseres personales y una Biblia, pues ella es católica.

El segundo piso es el dormitorio de la doctora. Que al igual que el anterior, aparte del mobiliario, contiene armarios con libros de medicina y el botiquín, lleno de productos médicos.

El tercer piso es el dormitorio del subdirector. Aquí hay que añadir a lo habitual unos armarios que contengan libros varios de variadas materias y novela, aparte de una gran cantidad de tabaco.

El cuarto piso es el dormitorio del director. Donde se encuentra una colección de ropa cara y elegante y un gramófono con música bélica y óperas wagnerianas.

La torre permanecerá cerrada durante todo el primer día desde la llegada de los personajes, e incluso durante la primera noche. Y su puerta estará vigilada desde el interior por cinco centinelas (ver más adelante)

NOTA: Todas estas descripciones son básicas. No contienen elementos propios de la aventura a desarrollar. El monasterio se ofrece así “vacío” para ser rellenado por cada árbitro con los elementos clave que desee. A continuación, en la descripción de la aventura, se indicarán aquellas modificaciones y objetos que añadir a cada sala, según preferencias del creador de la aventura.

NOTA SEGUNDA: El nivel subterráneo al que se accede desde el piso bajo de la torre se describe más adelante como parte de la aventura standard, pero también admite modificaciones acordes al gusto de cada narrador.

PRIMER RECIBIMIENTO:

Al traspasar el arco de entrada al recinto y divisar en su extensión el patio interior del monasterio, descubrirán un camión militar aparcado frente e la puerta de los hangares. Se trata de un camión de transporte lleno de cajas de madera con una esvástica sellada en sus tapas. No hay nadie a la vista ni en las cercanías.

La bandera nazi ondea solitaria en lo alto de la antena.

Pero poco después de su entrada, en la puerta de la abadía, bajo el arco tallado, aparecerá el profesor Thadeus, director del centro, muy tranquilo, ataviado con abrigo y bata blanca de laboratorio. Que se dirige al grupo sin muestras de agitación y les da una elegante bienvenida a San Telmo.

Por supuesto está extrañado de recibir visita pues es un laboratorio secreto, y exige de los personajes ver su acreditación (aunque Thadeus se tragaría cualquier falsificación pues no es militar).

Tras las oportunas explicaciones y previsibles preguntas del grupo, Thadeus les tranquiliza. Allí no pasa nada anormal. Solo que deben mantener silencio de radio debido a sospechas de interceptaciones enemigas. El mensaje alarmante enviado por un soldado, que resultó ser un desertor acobardado, no es grave.

Intenta aparentar seguridad y transmitir confianza. La historia del soldado rebelde que manipuló la radio es lo más creíble que se le ocurre a Thadeus, pero se mantendrá en sus trece y negará otras posibilidades. Como pueden comprobar, el director del centro está al mando y todo está tranquilo (muy, muy tranquilo)

Les ofrece a los personajes alojamiento en las celdas de la abadía, pues las condiciones de extrema seguridad del laboratorio hacen imposible otra opción, y además no hay espacio disponible en los hangares de la tropa. De todos modos, las celdas están perfectamente, les dirá. Asimismo les invita a cenar con su equipo en el refectorio dentro de un par de horas.

Thadeus guiará al grupo al interior de la abadía, directamente a las celdas, contándoles un poquito de la historia del monasterio, para hacer confianza. Mientras responderá evasivamente a cualquier pregunta excusándose con problemas de secreto, seguridad, etc.

Si es preguntado por el Capitán Mahler o por la tropa de guardia, que no se ve por ningún lado, responderá que han salido a hacer patrulla y que Mahler regresará de Salzburgo mañana por la tarde. Todo mentiras, pero es capaz de mentir muy convincentemente.

Una vez ha dejado a los personajes instalados como ellos más prefieran en cualquiera de las siete celdas disponibles se marcha para reunir al equipo en el refectorio, donde les espera en dos horas.

En este tiempo los personajes pueden fisgonear por la abadía en el interior, pero en la puerta de la misma, bajo el arco, se instala Thadeus junto al profesor Heinrich von Stark, el subdirector, aparentemente charlando. Impedirán a los personajes la salida por dos vías. Primero intentarán entablar conversación con ellos para entretenerles e impedir que salgan. Después, si eso falla les advertirán sobre las extremas medidas de seguridad. Y si eso no les convence les hablarán de un extraño peligro que acecha en el patio, como voces raras en el viento y luces, que comienzan a aparecer justo al ponerse el sol, como en ese momento, y que nadie debe permanecer en el exterior si no quiere morir.

Si todo esto falla Thadeus y von Stark suplicarán a los personajes, rogarán e incluso se arrodillarán con tal de convencerles de que morirán afuera.

Si aún así se oponen e insisten en salir, Thadeus, con gesto de resignación les deja marchar, pero les acompaña junto a von Stark, haciendo constantemente avisos y dando consejos de regresar.

Intenta convencerles de que regresen. Si se oponen pasa directamente al capítulo “Enfrentados al Horror”.

PRIMERA COMUNIÓN

Suponiendo Que los personajes no han alterado demasiado la paz del monasterio, las dos horas transcurren rápidamente y, si no van ellos solos al refectorio, el subdirector Von Stark les buscará para guiarles él.

En el refectorio están todos los científicos del laboratorio (el profesor Thadeus presidiendo la mesa, el profesor Heinrich von Stark, la doctora Marlene Steinitz, el ayudante Gunther, la ayudante Helga, la astróloga María Dunwald y el arqueólogo Fritz fronstein) (todos estos personajes se encuentran detallados en el anexo DRAMATIS PERSONAE) excepto el biólogo Herman Lorentz.

La comida ya habrá sido servida por los científicos mismos, pues como dicen, carecen de empleados para estos menesteres.

La cena consiste en una suculenta empanada de carne picada con verduras, seguida de unos filetes empanados en salsa. La ayudante Helga es la cocinera y dice haber preparado esto en atención a los recién llegados.

En verdad es importante la comida. Pues lo que en realidad están consumiendo es carne. Pero carne humana.

Es la primera, e inconsciente, comunión de los personajes.

LO QUE EN REALIDAD ESTÁ PASANDO AQUÍ. SECRETOS ESCONDIDOS.

LA VERDADERA HISTORIA DE LA PUERTA DE LOS VIENTOS

Llegamos amigos al meollo del asunto. Lo que los jugadores, y en este caso el lector estará deseando saber. ¿De qué va todo esto? ¿Qué está pasando aquí?.

Esta es la verdadera y auténtica relación de hechos, que ayudará a conocer la historia y que solo tú, privilegiado narrador, árbitro o como quieras llamarte, puedes y debes conocer.

El texto de la introducción, escrito en primera persona, corresponde al biólogo Herman Lorentz, ausente en la primera cena de los personajes. Y narra el comienzo de la pesadilla en San Telmo. Pero comencemos por el principio, ya de todos conocido.

Los alemanes, gracias a la interceptación del Stella, se hacen con el volumen y lo envían a Munich, a la atención de Herman Lorentz, en la Universidad de Salzburgo.

Allí, el biólogo descubre que este libro puede ser de gran interés al Reich y da aviso a Berlín, con lo que se desencadena una serie de órdenes directas del Führer dirigidas a organizar un centro de investigación oculto.

Al mando del Capitán Mahler parten treinta soldados de elite, que reclutan y obligan a todo el personal científico de la universidad de Salzburgo a organizar y montar un laboratorio de pruebas en Puerta de los Vientos, monasterio de San Telmo. Estos reclutados forzosos son los científicos, ayudantes y profesores que reciben a los personajes y cenan con ellos. Thadeus, Von Stark, Steinitz, Haas… etc. Incluyendo por supuesto a Herman, el biólogo.

Todo esto ya nos era conocido.

Lo que no sabemos.

Mahler y sus hombres encierran a los científicos en el laboratorio obligándoles con ello a traducir e investigar el Liber. Todos, en un principio, se oponían a la idea de ser los esclavos forzosos para mayor gloria de Alemania, máxime teniendo en cuenta que la sola visión del libro ponía los pelos de punta.

Pero poco después de comenzada la investigación empezaron a notarse los efectos del Liber.

El Liber Assuris, como todo objeto sombrío, perteneciente por completo al mal puro, ejerce influencia sobre todos los que le rodean de modo tal que atrae a las almas hacia su bando de oscuridad y maldad. Al principio, instintivamente, todo ser humano se siente de algún modo repelido por el libro. Pero si persiste, comenzará a experimentar un cada vez mayor interés por sus contenidos y una mayor ansia de saber. El liber atrae con fuerza, y le es más fácil con aquellas almas que ya están en parte corrompidas o inclinadas a la maldad de forma natural. Escoge a los suyos.

Si los personajes encaran el Liber sentirán una punzada en la base del cráneo, pues el alma, de un modo preternatural, reconoce algo tan antiguo como la existencia o la vida misma, que es el mal. Y le teme. Si además de eso un personaje lee el Liber, suponiendo que traduzca del latín antiguo, se sentirá fascinado por su contenido y le costará dejar de estudiar y traducir. Si además de eso, el personaje ha cometido actos violentos o malvados, o bien está dominado por pasiones viles, su atracción será mucho mayor, hasta el punto de que moriría por este libro.

Esto es lo que le sucedió al profesor Carl Thadeus, y sucesivamente a Von Stark, a la doctora Marlene, su ayudante Helga y María Dunwald. Quienes quedaron atados por la voluntad maligna del Liber.

Los demás, que son el biólogo Herman, el arqueólogo Fritz y el ayudante Gunther, eran personas de principios más sólidos, menos inclinados a ese lado de la balanza, y resistieron los primeros embates cautivadores del libro.

La tropa, con el capitán Mahler al frente, no tenía contacto con el volumen al tener el acceso vetado al laboratorio. Por ello se salvaron de su influencia, en principio.

Así fue como Thadeus, director de la institución, concibió en un sueño su plan, dictado obviamente por el Liber. Reuniría a su equipo científico y aprendería ciertos conocimientos del libro, para ejecutar un Ritual de Reanimación.

Soldados Cadáveres. Zombis al servicio del Reich. La tropa perfecta. Pues no descansan, no sienten frió o calor y son inmunes a la enfermedad. Provocan pánico en el enemigo y se alimentan de él. No sienten la mordedura de las balas y no caen heridos o muertos, que ya lo están. Son la tropa perfecta. Un ejercito de Reanimados que seguirán fielmente a sus líderes con fe ciega, sin rebeliones.

El mundo temblaría ante el poder del dirigente que gobernase estas Legiones de los Muertos.

Sería perfecto.

Al día siguiente del sueño, en una reunión formal en la sala de reuniones del laboratorio (torre, planta baja), expuso su plan a los demás. Y los que estaban ya corrompidos por el poder del Liber se sumaron rápidamente a favor de ejecutarlo. Con el único voto en contra de los que aún no habían sido captados. Estos tres, Herman, Fritz y Gunther se horrorizaron ante la brutalidad y apocalíptica visión de Thadeus. Solo un monstruo se atrevería a llevar a cabo semejante atrocidad, dijo Herman.

Pero Thadeus era astuto y además estaba en mayoría. Convenció a Fritz para que le ayudase en la traducción de los pasajes dificultosos del Liber y amenazó a Gunther con la muerte si no colaboraba, sibilinamente, a cada uno por separado, ofreciendo oro a Fritz y la vida a Gunther.

Herman, el más firme de los tres, no accedió a las pretensiones de Thadeus, quien le recomendó que en adelante no saliese de su celda en el laboratorio si no quería morir.

Desde entonces el biólogo quedo encerrado en su celda, cuya puerta hizo sellar Thadeus trabando la cerradura. Y dos días después, falto de agua, Herman falleció solo y desesperado. Su cadáver yerto aun sigue en su cama tendido, aferrado agónicamente a la sábana. Al menos tuvo la fortuna de escribir en un cuaderno todos los acontecimientos acaecidos desde la llegada al monasterio hasta su encierro. Este cuaderno se encuntra en su escritorio, en la celda prisión donde yace. (ver anexo final)

De este modo, ya sin oposición, Thadeus y sus seguidores comenzaron el ritual.

Se repartieron el trabajo. Y así Fritz ayudaba a Thadeus en la traducción, por lo que ambos eran los máximos conocedores del Liber. La doctora Marlene se ocuparía del estudio de los cadáveres y su experimentación, a fin de prevenir y retrasar la descomposición que finalmente destruye a los reanimados, logrando más eficacia militar. La astrólogo María Dunwald diseñaría, de acuerdo con instrucciones del Liber, círculos de protección que impidiesen a los reanimados entrar en el laboratorio si algo saliese mal, y que además sirviesen para mantenerles ajo control.

Helga ayudaría en su labor a Marlene y Gunther ayudaría con los cadáveres y los hornos.

Durante los primeros preparativos, el Capitán Mahler y la tropa eran desconocedores de los planes de Thadeus, aunque Mahler advirtió la ausencia de Herman en el exterior del laboratorio (recordemos que Thadeus le tenía confinado en su celda).

Fue tarde. Pues Thadeus y Von stark habían comenzado a preparar el ritual.

EL RITUAL DE REANIMACIÓN, según el Liber Assuris

Es necesaria una gran fuerza de voluntad para llevarlo a cabo.

Los sujetos que pretenden convertirse en zombis deben estar vivos antes de la ejecución de la parte final y el sacrificio.

Debe suministrarse carne humana como alimento a los futuros reanimados, al menos tres veces.

Debe ejecutarse un complejo rito en el que se sacrifica parte de la sangre del ejecutante. No es necesaria la presencia o proximidad del sujeto a reanimar.

Se sacrifica al sujeto de reanimación, de una forma violenta. No formal, solo es necesario violencia en la muerte.

Se extraen los ojos del cadáver, así como la lengua, a fin de ejercer control sobre el reanimado, pues mientras se tenga en posesión estos órganos el cadáver reanimado seguirá todas las ordenes del ejecutante. Si estos órganos fuesen destruidos o perdidos, el reanimado actuaría instintivamente y sin control alguno, buscando carne humana que comer.

Se ejecuta la parte final del rito. Tampoco es necesaria la presencia del ejecutante.

El cadáver se reanima como zombi. Si el ejecutante tiene en su poder los ojos y lengua del zombi, éste le obedecerá en todo (aunque se encuentre a gran distancia del ejecutante, podrá recibir las ordenes). De lo contrario buscará carne humana de la que alimentarse sin cesar hasta que por fin se descomponga o sea destruido.

Aprender este ritual supone un estudio de al menos diez días sobre el Liber directamente o sobre una fiel traducción, además de la adquisición automática de dos puntos de estrés permanentes y alguna clase de psicopatía en grado leve.


Von Stark, en connivencia con Marlene, llamó a varios soldados al laboratorio para comenzar una serie de reconocimientos médicos. Finalmente decidieron que uno de ellos, que realmente padecía del estómago a causa del frío, se quedara en la enfermería un par de días. El Capitán Mahler firmó la baja temporal del soldado.

Este soldado fue asesinado por Von Stark, ayudado por un tembloroso y acobardado Gunther que ahora más que nunca temía por su vida. Y el cuerpo inerte de este pobre muchacho asesinado sería servido como postre durante las tres siguientes comidas a la tropa. Camuflado eso sí como pastel de carne picada.

Tras esto, en una sola noche, Thadeus, Von Stark y Marlene, con la sádica Helga de ayuda, atrajeron a cinco soldados al interior del laboratorio con la excusa de necesitar ayuda para mover un armario. Allí les asesinaron acuchillándoles sin piedad por la espalda.

Prestamente realizaron el rito con ellos, sacándoles los ojos y la lengua, que se quedó en posesión de Thadeus.

Los cinco primeros zombis estaban listos. Y recibieron su primera y fatal orden. Asesinar a sus compañeros vivos.

La masacre fue brutal. Los cinco cadáveres reanimados sembraron el pánico. Se entablo un tiroteo, pero los soldados muertos ignoraban las balas.

Al final, El capitán Mahler pudo refugiarse junto a tres de sus hombres en la abadía, ya que era imposible atravesar el patio, siempre patrullado por los cadáveres.

Desde su refugio pudieron ver como Thadeus y los otros corrían junto a los soldados recién muertos y les arrancaban los ojos y lengua, que luego guardaban en una caja de metal. Aunque no podían imaginar por qué lo hacían.

Los muertos les acosaban sin cesar, aporreando los portones de la abadía y disparando sin descanso.

La munición se les agotaba a los refugiados, pero sin embargo bastó para que en un tiroteo Mahler le acertase a un zombi en la cabeza con tal tino que le esparció los sesos por el patio, con lo que el cadáver cayó fulminado. Este descubrimiento les hizo afinar la puntería, pero apenas lograron contenerles medio día más.

Un soldado, harto de terror, escapó de la abadía y logró cruzar el patio, cubierto por los otros refugiados desde el edificio que le gritaban que volviese. No hizo caso y llegó hasta la radio, con el tiempo suficiente para lanzar el mensaje ya conocido, que sería recibido en Berlín e interceptado en Londres. Por desgracia el oficial de radio, ya zombi, acabó con la comunicación arrancando al soldado la traquea de un bocado.

Los otros refugiados se quedaron sin munición poco a poco e intentaron huir del monasterio aprovechando la noche más oscura. Pero los muertos no necesitan luz y ya les esperaban en el arco de entrada del muro exterior, donde les mataron y les unieron a sus filas.

Excepto Mahler, quien mantuvo la sangre fría para buscar otra salida. Y se escondió en la bodega de la cocina. Donde, por fortuna, pudo advertir a una rata que salía tras un muro. Muro falso que pudo abrir.

Ese muro falso daba a un oscuro corredor donde se escondió. Y donde todavía permanece escondido. Medio muerto de hambre y sed. Rabiando.

El capitán, de cuando en cuando, intenta una salida para conseguir comida y agua de la cocina con lo que ha sobrevivido hasta ahora, pero no se atreve a internarse más allá. Y ya no le importa comer carne humana, pues sabe que lo es, sino solo sobrevivir para contar al mundo este horror.

Fue en una de esas salidas cuando advirtió una conversación entre Thadeus y Marlene que tenía lugar en el refectorio vecino.

Thadeus le explicaba sus planes, con los que pretendía ejecutar el ritual sobre sí mismo, preparado concienzudamente. Ya que él, como conocedor de los misterios de la reanimación nigromántica y persona de fuerte voluntad, resucitaría como cadáver Liché, es decir, semicadáver que se descompone en varios siglos y que posee un poder mágico terrible con el que podría ejecutar rituales que en vida es imposible llevar a cabo. Sería el Rey de los zombis y ya no necesitaría todos esos órganos para controlar a sus huestes.

Pero necesitaba que alguien le matase de forma violenta para ello.

Esto acabó con Mahler, que pretendía matarle de un certero disparo y que incluso ya le tenía en el punto de mira. Si ahora disparaba, convertiría a su enemigo en un monstruo inhumano mucho peor de lo que ya era.

Su desesperación fue total y volvió a encerrarse para no volver a salir.

Aunque todavía vive. Y si los personajes llegan a la bodega y allí hablan de escapar o perturbar los planes de Thadeus podrán ser escuchados por Mahler, que saldrá de su escondite, aunque, como quiera que su aspecto es de lo más desagradable y que tiene la garganta reseca y no puede hablar, sino emitir gañidos secos, pudiera ser confundido con un zombi. Salvo por tener ojos y lengua. Y respirar, caro.

En estos momentos la situación es la siguiente:

La doctora Marlene y su ayudante Helga están intentando detener el proceso de putrefacción que finalmente destruye a los reanimados.

La astrólogo Dunwald intenta mejorar sus círculos y, cada día, hace un recorrido para comprobar que siguen intactos, manteniéndolos en orden.

El profesor arqueólogo Fritz, muy acobardado por el fanático Thadeus está traduciendo una pequeña parte del liber, aunque últimamente hace más anotaciones referentes al modo de interrumpir o deshacer los efectos del ritual (y hasta el momento conoce ciertos datos, como que si se elimina definitivamente al invocador o ejecutante, todos los zombis reanimados por él caerán destruidos en el acto. Pero ha de eliminarse por completo la voluntad y existencia del ejecutante)

El ayudante Gunther, completamente asustado, no reaccionará ante ninguna petición de ayuda de los personajes, pues tiene demasiado miedo a los cadáveres. Pero si los personajes demuestran suficiente capacidad y destruyen alguno de ellos es posible que se una al grupo. Gunther conoce todos los movimientos de Thadeus, así como el lugar donde esconde el Liber y cada uno de los pasadizos secretos del monasterio.

Von Stark ayuda a Thadeus en los rituales, conservando parte de las vísceras arrancadas a los cadáveres. Normalmente es él quien se encarga de asesinar al futuro zombi.

Thadeus esconde el liber en la torre, en su dormitorio, que está siempre protegido por tres centinelas zombis. Allí es donde suele ejecutar algunos rituales de control y donde conserva las vísceras arrancadas a sus víctimas y servidores. Suele rondar entre ese lugar y el laboratorio, donde trabaja sobre la mesa de ejecución y reanimación. Actualmente está preocupado por encontrar el momento de hacerse matar por alguien (no le sirve el suicidio para su ritual) y convertirse en liché, reanimado Rey y nigromante. Pero los demás le tienen demasiado miedo y hasta ahora no quieren acceder a sus peticiones ya que le prefieren vivo y menos poderoso. Ninguno se ha ofrecido a matarle.

Los planes de Thadeus con los personajes son los siguientes.

Planea convertir a algunos de ellos en zombi y escogerá a uno de ellos para, en un momento determinado, después de haber ejecutado a sus compañeros, ofrecerle la posibilidad de escapar matándole. Aunque, claro, esto es un ardid.

Por ello, en cada comida, les será servida carne humana.

Aunque deben esperar a la tercera toma para poder ejecutarles. Nada es perfecto.

CAPITULO TERCERO

Caminando entre los muertos

Mientras se espera a la tercera toma, después de la primera comunión que es la cena de recibimiento que acaban de consumir, los científicos se retiran del refectorio, más o menos habladores todos ellos aunque sin revelarles nada todavía de lo que se cuece allí. Argumentarán cansancio y deben retirarse a sus celdas en el laboratorio. Esperan verles a la mañana siguiente para hacerles una visita guiada por el complejo. Gunther se marchará rápidamente sin hablar con los personajes e incluso evitará mirarles.

Para cualquiera con la habilidad de psicología podría resultar claro el hecho de que Gunther está muy asustado. Tiene miedo por algo.

Fritz será parco en palabras y tratará de eludir las preguntas de los personajes con excusas triviales.

Al final, el grupo se queda solo en sus celdas dispuestos a pasar la noche.

PRIMERA NOCHE

A las pocas horas, si es que los personajes intrigados o por afán de espionaje no han salido a curiosear por su cuenta, se escuchan pasos en el recinto exterior.

Desde este momento los personajes son libres de moverse por el recinto interior de la abadía, donde no encontrarán nada anormal (a excepción de la bodega donde Mahler está durmiendo en su escondrijo) e incluso podrían salir al exterior, simplemente quitando la tabla que traba la puerta de la abadía.

Fuera está muy oscuro y nieva. Hace mucho frío y por primera vez se podrá distinguir la silueta de centinelas patrullando el patio.

Hay centinelas (cinco) en la puerta de la torre, aunque no podrán ser vistos desde lejos, y otros diez patrullando el patio en círculos alrededor de la abadía, pasando por el huerto y el cementerio, y por el frente de los hangares hasta comenzar de nuevo la ronda desde el portón de la abadía.

Estos centinelas, obviamente, son zombis.

Los centinelas atacarán a cualquiera que se acerque a menos de cinco metros de ellos, aunque tienen ordenes de Thadeus de no matar a nadie. Y no harán nada si los personajes se mantienen a esa distancia prudencial.

Pero los zombis son demasiado estúpidos y al final acabarán matando a todo el que permanezca cerca de ellos, aunque eso sí. No perseguirán a los personajes si estos se alejan.

Esta noche, si los personajes se acercasen al camión aparcado en la entrada, descubrirían, si tienen buen oído, que algo rasca en el interior de las cajas. Son cadáveres reanimados de cinco soldados zombis que Thadeus pretende enviar a Berlín para impresionar a Hitler. Estos cadáveres atacarán inmediatamente a cualquiera que abra la caja que le encierra.

Los hangares cercanos están cerrados por un candado de combinación numérica cuya cifra es 568974, y se encuentra anotada en las agendas de la doctora Marlene, Von Stark y Thadeus, cada una en su respectivo dormitorio, pero pueden ser reventados con varios disparos o forzados con la habilidad adecuada.

Por otro lado, en el hangar de la tropa reposan otros cinco cadáveres en sus camas, de momento inactivos. Pero se despertarán a los pocos minutos si los personajes permanecen cerca de ellos atraídos por el hambre de carne humana. Y no acatarán ordenes de thadeus, atacando a los más cercanos aunque, eso sí, tampoco perseguirán a los personajes fuera del hangar.

El segundo hangar, del comedor y la sala de radio están vacíos. La sala de radio conserva el libro de claves pero el aparato no funciona. Aunque, dado que fue von Stark quien lo inutilizó, sin tener mucha idea de tecnología, no resultaría difícil repararlo.

En otro punto del recinto, en el horno de la herrería, quedan cenizas de un cadáver al que los científicos tuvieron que destruir ya que no se reanimó después del ritual. Posiblemente el ritual solo funciona con personas de voluntad inferior a la del ejecutante y es probable que aquel soldado fuese una persona de muy sólidos principios y de fuerte personalidad, resistiendo la subyugación como zombi, muriendo normalmente. Entre las cenizas son reconocibles algunos huesos, que con mirada médica se distinguen como humanos.

Durante toda la noche ningún zombi entrará en el recinto de la abadía. No porque exista ninguna protección sobrenatural sino porque tiene órdenes de Thadeus de no entrar.

Cualquier personaje que vea uno de esos cadáveres caminando habrá de pasar una tirada de estrés (-10 x 2) y si son atacados por ellos otra (-15 x 3).

Si los personajes se aproximan bastante o iluminan a los zombis comprobarán que no tienen ojos y que avanzan con las mandíbulas abiertas en un permanente grito sordo de horror.

Primera mañana. Después de la noche de los muertos vivientes.

Pasen como pasen la noche, pocas horas antes del amanecer, todos los zombis se retiran, marchando los diez de la ronda a su hangar a reposar en la cama y los cinco de la puerta de la torre hacia la entrada del dormitorio de Thadeus.

El sol saldrá y los científicos así lo harán también de sus celdas en el subterráneo, para ir a visitar a los personajes en la abadía y ofrecerles el desayuno (y por supuesto la doctora Marlene ya lleva consigo una nueva ración de carne picada especial).

Gunther no hablará con los personajes e irá directamente al refectorio, mientras que Von Stark y Thadeus, orgullosos y ufanos dan los buenos días a los personajes y les invitan a desayunar.

Mientras les explican con pompa y boato, llenos de fanático orgullo, el plan que tienen entre manos: Crear ejércitos de zombis leales al Reich.

La noche anterior no les dijeron nada para reservarles la sorpresa, e incluso Thadeus , con un gesto, hará que aparezcan dos soldados cadáver para servir el desayuno (compuesto por pastel de carne, zumo y café). Thadeus está hinchado de orgullo y presenta el plan como el arma definitiva para ganar la guerra.

Pudiera establecerse una discusión sobre lo atroz de este propósito, o sobre el horror, o incluso sobre los derechos humanos, pero para Thadeus y Von Stark la guerra lo justifica todo, y más aun en nombre de la ciencia.

Vida después de la muerte. Ejércitos de inmortales cubriendo de horror al enemigo ,alimentándose de él, causando la desesperación. Ganando toda batalla.

La gloria del descubrimiento científico.

La capacidad para convertirse en Dios.

Los soldados muertos que les sirven allí, por supuesto, son la unidad que les fue destinada y afirmarán que se prestaron voluntarios al experimento. Incluso el soldado que lanzó aquel mensaje de socorro está allí contento ahora (puede ser uno de los que sirven la comida)

Desde luego, la mera, y espantosa visión de los cadáveres sirviendo el desayuno con sus rostros descompuestos y sin ojos (ahora sí se ve claramente) en perpetuo gesto de agonía requiere una tirada de estrés (-10 x2). Y el prestar oídos al inhumano plan de los científicos otra (-10 x1)

Los personajes que mantengan cierta calma podrán observar que Fritz nunca toma la palabra y que Gunther mantiene la mirada en la mesa obviamente aterrorizado por los zombis, temblando y sudando.

Aunque la discusión pueda ser muy edificante, la astróloga recordará que todos tienen obligaciones y que ella misma debe comprobar el estado de los “círculos” por lo que da por concluido el desayuno.

Von Stark se quedará con los personajes un momento y les hará un recorrido por la abadía (exceptuando la bodega) y `por el exterior, incluyendo los hangares. Después les deja moverse libremente y les invita a que se pasen luego por los laboratorios subterráneos, a los que se accede por la torre, donde tendrán mucho gusto en mostrarles su trabajo sobre los muertos.

En la torre ya no habrá centinelas en la puerta, aunque sí estarán dos de ellos en las escaleras al primer piso, impidiendo el paso por la fuerza y otros tres en las que conducen al último, que es el de Thadeus.

CAPITULO CUARTO

Los laboratorios de Puerta de los Vientos. San Telmo subterráneo.

A continuación se describen los subterráneos de San Telmo. Recordando que tras esta descripción se habrá de situar a cada personaje no Jugador en su respectivo puesto, así como ir desplazándolos hacia diferentes partes del lugar cada cierto tiempo.

EL SUBTERRÁNEO

Se baja a él por la escalera de caracol que parte del piso bajo de la torre. Todo él es un laberinto de pasillos y salas que los nazis han ocupado como laboratorio.

Nada más descender por la escalera entramos en un recibidor: Pequeño, circular y de techo muy bajo (solo 1,6 metros de altura. Está demasiado oscuro para pasar por él sin iluminación auxiliar (los que trabajan aquí suelen llevar consigo una lámpara de bencina). En el suelo es perfectamente reconocible un círculo dibujado.

Esta es la descripción de un círculo de protección para reanimados. Es un círculo doble, que contiene extraños signos entre sus dos líneas y figuras geométricas entrelazadas en su centro. Un triángulo isósceles completa el símbolo en el interior, abarcando toda la serie de extraños signos geométricos.

Pertenece a un tipo de magia oscura, extraída del Liber Assuris, y como todo lo proveniente de él, es sumamente perturbador. Todo aquel que mire fijamente el círculo, ya por curiosidad o ya para estudiarlo, se sentirá mareado y con n dolor punzante en la base del cráneo, en la nuca. Además habrá de pasar una tirada de estrés a –10 x 2. (Sí amiguitos, todo eso).

Para averiguar algo acerca de este grabado esotérico hay que examinar a fondo el círculo y obtener una tirad exitosa en ciencias ocultas (o realmente extraordinaria en parapsicología o mitología). Y los datos disponibles, según la categoría de éxito revelarán:

Que es un tipo de círculo ocultista.

Que se trata de magia negra

Que no es de invocación sino de protección

Que pertenece a la rama vudú.

Que se trata de un círculo de protección contra reanimados, zombis.

Que no está grabado con sustancias extrañas y puede ser borrado fácilmente con la mano sin peligro alguno.

Que ningún reanimado puede atravesarlo si está intacto, pero que su eficacia se pierde con el paso del tiempo.

Que su autor puede, incluso a distancia, desactivarlo con un solo pensamiento y un pequeño ritual.

Para llegar a la totalidad de conclusiones habrá que examinar el círculo durante al menos tres horas y solo si se poseen los conocimientos adecuados y se ha pasado la tirada inicial. Con menos tiempo se obtendrán menos conclusiones.

Estos círculos están situados en

1 – El vestíbulo circular principal del sótano

2 – Las puertas de las celdas de los científicos, excepto la celda prisión del biólogo y la de Fritz

3 – La sala meédica u oficina médica

4 – pasillo que parte hacia el frente desde el vestíbulo circular, que va al laboratorio.

Desde este recibidor circular con el símbolo grabado en el suelo se puede, además de regresar por la escalera a la torre, pasar a tres pasillos que se abren a izquierda, frente y a derecha. Todos ellos con la escasa iluminación de unas bombillas alimentadas con un generador eléctrico portátil.

El pasillo de la derecha se dirige hacia un recodo final hacia la izquierda, pero antes de llegar a él pasa por dos puertas, una frente a otra.

La primera de ellas da a la oficina médica, ahora utilizada como tanatorio. Su gran mesa de metal está ocupada por un soldado cadáver tendido boca abajo, con la espalada abierta en canal y su espina dorsal reposando fuera del cuerpo, en otra mesita cercana. (Estrés a –10 x 1) Hay numeroso instrumental médico de campaña. Dos potentes lámparas de quirófano y una farmacia completa llena de variados medicamentos (incluyendo potentes somníferos), que solo serán reconocibles para alguien con la habilidad de medicina.

El cadáver está frío y completamente inerte. Cualquier examen médico más extenso revelará que la causa de la muerte no es otra que una herida incisa en la base del cráneo, producida por un instrumento corto y afilado, como un bisturí quirúrgico. El cadáver lleva allí al menos tres días, pero aún no huele mal, aunque muestra signos evidentes de descomposición. 8Esto se debe al frío, y a que el mal olor desparece pasados dos días si no hace calor)

Hay libros de medicina por doquier, aunque los más utilizados, abiertos y llenos de anotaciones son los referentes a autopsias, necropsias y procesos de embalsamamiento.

Diferentes anotaciones médicas en un cuaderno indican que se está intentando encontrar un medio de prolongar el frescor del cadáver, retrasando su descomposición.

En la puerta de esta sala se puede advertir, grabado con tiza, un círculo de protección como el del vestíbulo.

La siguiente puerta es el dispensario médico, que hace las veces de almacén. Aquí hay tarros con diversos órganos extraídos de cadáveres. También se guardan aquí otras medicinas más inocuas, amén de vendas y otros elementos propios de curas médicas.

Hay dos cadáveres colgando de sendos garfios del techo. Están desnudos y hasta despellejados, mostrando todos sus órganos internos en avanzados procesos de descomposición (es imposible averiguar el motivo de la muerte). Tiradita de estrés a –10 x 2. Llevan muertos cinco días y huelen pestíferamente. Junto a ellos hay anotaciones cuidadosas que consignan paso a paso todo el desarrollo de la descomposición.

Esta sala no tiene protección.

El pasillo por el que discurríamos dobla el recodo a la izquierda y llega a una sala rectangular desde la que se accede a diversas celdas, que se utilizan por el resto del personal de laboratorio como dormitorios (los dos ayudantes, el astrólogo, el biólogo y el arqueólogo).

  • Las de los ayudantes son sendos dormitorios cerrados sin más.
  • Gunther procura pasar aquí la mayor parte del tiempo posible, cuando Thadeus no le está utilizando, tiene su celda llena de garabatos en las paredes y obviamente para cualquiera que los vea se está volviendo loco. Cuando está dentro cierra la puerta con candado en el interior y se mesa los cabellos frenéticamente mientras da vueltas en círculos. Tiene tal terror que solo desea salir, pero es tan cobarde que no se atreve. Además, su celda es la contigua a la del biólogo Herman, que ya debería estar muerto, pero cada noche escucha ruidos y lamentos procedentes de allí.
  • Helga, la ayudante de enfermería, duerme acompañada por un curioso peluche. Es un osito repleto de enormes agujas clavadas y con los ojos arrancados. Posee un diario en el que escribe horribles poemas que hablan de “sentir una verga muerta”, necrofilia, sado-masoquismo, atracción por la pútrida muerte… El Liber ha afectado en extremo la mente de la enfermera, sacando a la luz lo más escondido y horrible de ella misma.
  • La del arqueólogo encierra además suficientes dosis de cocaína para colocar a un elefante, y además de ello un diario en el que se narran las atrocidades que el director ha planeado y notas acerca de la traducción del Liber del latín, E infiltradas en estas notas Fritz ha colado pistas sobre los planes de Thadeus. Si alguien posee la habilidad de criptografía podría descubrir las siguientes frases: “El loco del director ha completado sobre sí mismo el ritual” “Todos le temen, o bien son egoístas, y nadie quiere un Thadeus más poderoso de lo que ya es. Por eso no le ayudarán”. También podrá encontrarse una caja que contiene dos lingotes de oro y acciones en varias compañías importantes por valor de miles de dólares; acompaña esta caja una nota que dice así: “En pago por tu silenciosa colaboración, de tu amigo Thadeus, que espera seguir siéndolo, vivas tú o no.”
  • La astrólogo guarda material esotérico tal como barajas de tarot, bolas de cristal y mapas estelares, pero todo ello no es más que basurilla sin nada realmente auténtico. Existe además un plano del laboratorio donde se indican los lugares protegidos por círculos anti zombi, y un manual completo donde se detalla el ritual para prepararlos (ver anexos al final) En estos papeles puede descubrirse toda la información relativa a los círculos de protección ya señalada (vid supra)

Todas estas celdas dormitorio están protegidas por círculos de protección, excepto la última, que es la del biólogo.

  • Esta celda dormitorio se ha convertido ahora en celda cárcel, pues el pobre Herman, que es el autor de la carta de introducción, está aquí encerrado. La puerta está cerrada con clavos y varios tablones que la fijan a la pared, que pueden ser retirados con esfuerzo y ruido. Sobre la puerta hay escrito lo siguiente “Y quiso Dios que se ocultase a los traidores, siendo su castigo la mayor de las oscuridades. Libro de Thadeus, génesis”. En el interior, sobre el escritorio, hay anotaciones traducidas del Liber referentes al ritual de reanimación nigromántica que está siendo empleado, con lo que se obtendría la información necesaria sobre los zombis, incluyendo sus puntos débiles (ver anotaciones de Herman en anexo). Herman sigue aquí, aunque solo sus restos pues falleció de inanición y sed hace una semana, justo cuando los personajes partían de su lugar de origen. El cadáver yace en la cama, aferrado espantosamente a las sábanas, ojos y boca muy abiertos, vestido aún con su bata blanca. Con sus últimas fuerzas logró escribir algo en la pared junto a él: “El libro lo anuncia y la puerta ya está abierta. Ragnarok se acerca. Solo los pequeños gestos pueden detenerlo, quizá…” (de momento es una incógnita el sentido de esta frase). Pero lo más importante de esta celda es lo que inquieta a su vecino Gunther por las noches, y es la presencia del espíritu agonizante de Herman. El pobre hombre sufrió un tormento tan grande en el momento de su muerte, destrozado por el hambre y la sed, en completa oscuridad, consciente de los planes diabólicos de Thadeus y escuchando impotente los gritos desgarradores de los soldados mientras eran convertidos en zombis. Y a consecuencia de tanta presión y sufrimiento su espíritu quedó en cerrado en la celda, siempre gritando y sufriendo, lleno de dolor y angustia. No conservó la lucidez necesaria para darse cuenta de que moría, y ahora es un alma sola que no sabe que lo es. Un aparecido, tan lleno de rabia y frustración que ha perdido la conciencia de ser. Un espectro completamente irracional que no recuerda nada, si no es sufrimiento constante. No responderá a nombre y no recordará nada ni reconocerá a nadie. Solo sabe que sufre indeciblemente todos los dolores y angustias del mundo, y sabe que algo terrible está sucediendo sin poder él evitarlo. Por ello, siempre encerrado en la celda mora el espectro de lo que una vez fue Herman. Y solo puede contagiar dolor, solo ofrecer agonía. Y lo hará. Todo personaje presente en la celda podría notar el extremo frío que hace en el interior si no fuera porque la temperatura es ya naturalmente tan baja que se hace casi imposible de distinguir. Al poco tiempo de permanecer dentro sentirán un pesar y una tristeza que poco a poco va aumentando. Esta tristeza se irá tornando en desesperación y continuará en ascenso hacia la completa desesperanza, histeria depresiva, enajenación catatónica e impulsos suicidas. Cada cierto tiempo pide a los jugadores una tirada de esencia, pues se están enfrentando sin saberlo a la influencia del espectro, que les transmite sus sentimientos de dolor; cada personaje que falle una tirada, que ha de ser cada vez más difícil, elevará una fase su grado de angustia:

    Cada tres turnos se debe pasar una tirada de esencia. La primera a –1, y a partir de ahí subiendo progresivamente un punto cada tres turnos. Cada fallo implica un empeoramiento y se pasa a la fase superior inmediatamente.

    • En la primera fase podrán sentirse más tristes, y con un sentimiento de urgencia de que algo horrible está pasando
    • Segunda fase: Apatía. La tristeza da paso a un estado de dejadez, propio del que considera que todo está perdido. Salir de la celda solo es posible con una tirada de voluntad a –2
    • Tercera fase: desesperación: Algo espantoso está sucediendo y se siente abandonar la vida del cuerpo. Pueden escucharse, lejanos, gritos desgarradores de personas muriendo. Salir de la celda requiere tirada de voluntad a –3
    • Cuarta fase: Depresión: Se escuchan claramente gritos de agonía que piden socorro. Sensación de estar atrapado y sin remedio. Sufrimiento físico y moral. Es difícil contener el llanto y la angustia y sentimientos de culpa. Salir de la celda requiere tirada de voluntad de –5
    • Quinta fase: Manía depresiva: Se rompe a llorar y proferir lamentosa de angustia. Ahora, al tumulto de gritos que se perciben, ya puede añadirse el agónico lamento de Herman en el momento de su muerte. Es imposible hacer nada que no sea dejarse vencer o intentar salir, con una tirada de voluntad a –8
    • Sexta fase: Impulso suicida: Si nada lo evita, el único medio de acallar los gritos es la muerte, con lo que el personaje buscará el medio más rápido y eficaz de matarse. Si alguien intenta impedírselo dañará a ese alguien. Salir de esta fase requiere tirada de voluntad a – 9

    El espíritu de Herman puede ser “liberado”, tal y como se detalla en el anexo final. Este espectro libre buscará a Thadeus con la esperanza de vengarse de él, cuando el momento sea propicio. (ver anexo sobre el espectro de Herman)


Regresando al vestíbulo circular nuevamente, nos centraremos ahora en el pasillo de la izquierda.

Este pasillo, tras un corto avance, se bifurca, permitiendo seguir al frente o torcer a la derecha.

  • Hacia la derecha: El nuevo corredor se curva poco a poco hacia la derecha, hasta doblar un recodo y acabar de improviso en una puerta de madera, no protegida por ningún círculo. Esta puerta está cerrada con llave, que solo tiene Thadeus, por lo que su cerradura es preciso que sea forzada. Tras ella hay un pequeño cuarto donde se guardan los tarros que contienen los ojos y lenguas de casi todos los zombis. Decimos casi ya que Thadeus conserva los pertenecientes a tres de ellos, que hacen las veces de su guardia personal, siempre consigo, en un collar oculto bajo su bata blanca. Von Stark posee los de otros dos consigo, por el mismo procedimiento.
  • Hacia el frente. El pasillo sigue un tramo recto, pero acaba por girar bruscamente a la derecha, revelando un larguísimo corredor, en el que hay una gran fila de armarios llenos de viejos y polvorientos libros, que son los que pertenecían a la congregación monástica en su tiempo. Por desgracia estos incunables están podridos e ilegibles en su totalidad.
    • Al final de este corredor biblioteca se llega a una sala con una inscripción en su arco de entrada. “De Profundis”. Esta sala es enormemente alta y circular, aunque a nivel de suelo resulta estrecha, ya que hay un gran foso en su centro. Foso circular, como la sala, que ocupa buena parte de su superficie, y foso además sin fondo, aparentemente. En realidad el fondo se encuentra muy, muy, muy abajo. Los monjes creían que esta era una de las escaleras que conducían al infierno y se congregaban aquí a rezar para mantenerla pura y sellada. Lo cierto es que este foso es solo una abertura natural por la que, de cuando en cuando, emerge una bocanada de aire caliente haciendo un gran ruido, como de rugido. Efecto de la naturaleza que llena de temor y espanto a quien lo experimenta, y que fue fuente de numerosas supersticiones. La utilidad del foso es nula. Solo sirve para asustar al incauto, o para arrojar por él a los condenados a muerte. NOTA: Si por algún casual se atrajese a Thadeus hasta aquí, después de abrir la celda de Herman y liberar su espectro (ver anexo), el biólogo podría empujar al loco director hacia el abismo, haciendo uso de un gran potencial poltergeist, siempre y cuando Thadeus no se haya convertido en Liché, en cuyo caso nada podría el espectro contra él. Este es uno de los posibles finales en clímax de la historia.


Desde el vestíbulo circular, de nuevo. Hacia el frente. Se distingue un círculo en este corredor.

Un largo corredor desemboca recto en una sala cuadrangular en la que se ha imitado una capilla, con un altar al fondo, aunque sin retablo ni crucifijo alguno. Los laterales de esta capilla están ocupados por instrumentos de medición científicos y por un grupo electrógeno autónomo que funciona con gasolina. Este grupo es el que suministra electricidad al laboratorio, cuya sala principal es ésta. Es posible ver balanzas de gran tamaño, y otros instrumentos, amén de un completo equipo químico de análisis y fabricación de compuestos. Del mismo modo hay otros aparatos que se utilizan en biología para la deshidratación de sólidos, o tensiómetros, barómetros, mesas de diseño repletas de volúmenes matemáticos, cercanos a incontables formularios de datos y ecuaciones. Todo ello destinado al estudio de un libro que normalmente ocupaba el fondo, sobre el altar.

Hay numerosas notas y citas extraídas del Liber por doquier, además de una infinidad de dibujos, todos ellos de unos seres horribles, cubiertos de garras, tentáculos viscosos, fauces, y otras deformidades espantosas. Cada dibujo se acompaña de un nombre como “Demon ibis tratghe”, “El que sonríe”, “Ubu”, “Pesadilla” u otros igual de enigmáticos, concluyendo por un gran dibujo que domina una de las paredes laterales donde ha sido expuesto. Es el dibujo de un hombrecillo, como un pequeño payaso o duendecillo sonriente, sentado sobre las cabezas de muchos niños muertos. Su nombre es “Jack”, y junto a él hay complicados diseños matemáticos para la fabricación de un objeto, pero están muy poco avanzados y no se distingue nada claro.

Finalmente la sala concluye en una mesa sobre la que hay enfocadas dos lámparas de quirófano, y llena de sangre coagulada. Es aquí donde Thadeus sacrificó a los primeros cinco soldados.

Y tras todo esto, al fondo, en la penumbra, un altar de piedra que era ocupado por el Liber antaño, cuando era estudiado y analizado, mas ahora se encuentra en la habitación de Thadeus en la torre.



 

 

 

    CAPITULO QUINTO

El Demonio Residente

Una vez los personajes son libres (es un decir) de moverse por la extensión del monasterio y de visitar los laboratorios es preciso hacer ciertas notas.

Primera: La salida del monasterio es difícil, pues el rastrillo ha sido bajado y hay Cinco centinelas en sus cercanías, vigilando el mecanismo.

Segunda: El acceso a los pisos superiores de la torre, esto es, a los dormitorios de von Stark y Thadeus, se encuentra obstaculizado por un centinela en el primero y tres en el siguiente.

Tercera: A partir de este momento tres centinelas siguen a Thadeus a todas partes, aunque en realidad esto es más para asustar que para protegerse pues él está deseando que le maten para convertirse en liché. A pesar de ello los centinelas defenderán a Thadeus hasta su último esfuerzo.

Ya conocemos la ubicación de Liber en el monasterio, que es el dormitorio de Thadeus, por lo que normalmente esta será la habitación más difícil de penetrar, ya que, cuando Thadeus esté en ella, además de los tres centinelas de la entrada habrá que sumar a los otros tres que siempre siguen al director.

LOCALIZACIÓN DE LOS CIENTÍFICOS Y ACTUAL OCUPACIÓN.

Von Stark suele estar la mayor parte del tiempo (un 80% de posibilidades) en el laboratorio principal del sótano, que es parecido a un a capilla, trabajando en un diseño de un pequeño objeto relacionado con algo llamado “Jack” (ver descripción subterráneos). Von Stark afirma que esta ocupación le distrae de sus deberes para con el plan de Thadeus pero que sin duda resultará de especial interés, por lo que le dedica todo el tiempo que puede. Además, ahora Thadeus trabaja casi en solitario con el Liber.

El tiempo restante (20% de posibilidades) lo pasa en las cocinas, preparándose algún plato con la carne especial.

Marlene puede encontrarse (45%) en la enfermería, trabajando sobre un cadáver, o en el dispensario (15%), o bien en la capilla laboratorio (20%) trabajando sobre anotaciones del liber o finalmente en su dormitorio (10%)

Helga acompaña a Marlene a todas partes excepto al dormitorio, tiempo que reserva para trabajar en solitario sobre los cuerpos del dispensario.

Gunther permanece casi todo el tiempo en su celda dormitorio (80% del tiempo) aunque en ocasiones sale al patio para deambular por el cementerio, o bien acompañando a Thadeus siguiendo sus órdenes.

María Dunwald suele moverse constantemente comprobando los círculos de protección, por lo que allá donde haya uno es posible encontrársela trabajando en su mantenimiento, impidiendo que se borren. En otros momentos es posible verla trabajando en la capilla sobre unas cartas astronómicas haciendo cálculos sobre el movimiento de ciertos astros. (espera calcular la hora exacta de la alineación triangular de Marte, La tierra y Venus).

Fritz suele rondar los exteriores, paseando por el huerto o el cementerio, siempre aleándose de los centinelas y siempre mirando con recelo la puerta de salida y los vehículos que haya aparcados.

Thadeus, finalmente, pasa gran parte del tiempo en su dormitorio (80%) controlando a los centinelas y pensando en sus planes, aunque suele bajar al laboratorio, a la capilla, para trabajar un poco con Von Stark, cuando no requiere la ayuda de Fritz para que le traduzca algun pasaje oscuro del texto. (en este caso reunirá a Gunther y a Fritz y se los llevará al laboratorio con un a copia del pasaje a traducir, mientras les tiene controlados a ambos)

Los personajes son libres de hablar con quien quieran y por ello pueden moverse por doquier, excepto sitios cerrados. Hay que tener en cuenta que en una misma sala pueden coincidir varios personajes no jugadores, como por ejemplo en la capilla del laboratorio, y que siempre es posible cruzarse con alguno en algún corredor mientras va camino de alguna parte. Por tanto es preciso mantener un dinamismo activo en el monasterio que requerirá gran memoria o una buena libreta donde apuntar los movimientos de los PNJs.

Con el fin de no crear una aventura lineal, he aquí algunas de las posibilidades que pueden darse durante este periodo. Se prefiere esta opción a detallar paso por paso lo que va a suceder.

  1. Los personajes borran o deterioran alguno de los círculos de protección que hay dibujados con tiza en ciertas partes del monasterio: En este caso, cuando María Dunwald descubra el desastre, los personajes serán los principales sospechosos pues nadie en el monasterio es tan inconsciente como para correr ese riesgo. Así pues María Dunwald buscará furiosa a los personajes para abroncarles y prohibirles volver a hacer nada semejante. Les advertirá que se trata de una protección de seguridad por si algo fuese mal. Desde luego esto supone ganarse el automático desprecio por su parte. Si Por el contrario lograsen que Dunwald no se percatase del desperfecto, por ejemplo haciendo solo pequeñas variaciones en el diseño, o borrando solo algunas líneas sin que se haga notar demasiado, habrán conseguido desactivar el círculo y evitar que Dunwald lo recomponga.
  2. Tratando con Gunther y demostrándole que Thadeus es vulnerable, así como los zombis también lo son. Si consiguen insuflarle valor y confianza, lo que no debería ser fácil, Gunther puede decirles dónde se encuentra el Liber y actuar como centinela, avisándoles de cuándo Thadeus abandona su cuarto, dejando por tanto solo el libro.
  3. Encontrando al capitán Mahler en las bodegas. El capitán, como antes se dijo, puede resultar una ayuda muy valiosa ya que conoce los planes de Thadeus acerca de convertirse en inmortal rey de los zombis. También conoce el punto débil de estos cadáveres, esto es, un buen tiro en plena cabeza. Sin embargo Mahler está en pésimas condiciones físicas y no resultará de gran ayuda en el campo de batalla.
  4. Hablando con Fritz, podrían intentar convencerle de que abandone la causa de Thadeus. Pero esto solo es posible si se le promete, con garantías, una buena recompensa ya que Fritz es demasiado avaricioso incluso para ayudar aun cuando él mismo está deseando escapar de allí. Mientras no se le ofrezca mucho dinero, Fritz seguirá aparentando estar del lado de Thadeus, aunque reconocerá no estar de acuerdo con sus métodos. En caso de conseguir la ayuda del arqueólogo, éste les podría dar detalles sobre las actuales traducciones de Thadeus y ofrecer un completo informe sobre los avances del director en el ritual que le convertirá en liché. Solo hay que evitar la muerte de Thadeus.
  5. Abriendo la celda prisión de Herman y descubriendo sus papeles. En ellos, como ya se indicó, hay una extensa relación de actividades que actúan a modo de diario, con las que se puede recomponer el pasado de la historia hasta el momento en que es encerrado. En sus papeles hay un informe que trata sobre los zombis y sus debilidades, así como de sus peligros. Además de esto, aquí podrán encontrar pistas sobre el ritual que permite mantener a los zombis bajo control.
  6. Tratando con el resto de personajes, alineados a favor de Thadeus, descubrirán que todos le temen pero que le son fanáticamente fieles, y están convencidos de su causa hasta tal punto que creen estar participando en el nacimiento de una nueva divinidad. Cada uno de los científicos está tan sumamente orgulloso de sus avances, en el campo que les ocupa, que darán completas informaciones sobre sus actividades y progresos intentando convencer a su vez a los personajes de que se unan a su causa.
  7. Tratando con Thadeus directamente. Si es que logran encontrarle en una de sus escasas salidas de su cuarto en la torre. Thadeus intentará convencer a los personajes de que su propósito es casi sagrado y que la posibilidad de crear “vida” tras la muerte es solo facultades propias de dioses. Por supuesto les propondrá unirse a él y a su congregación, ofreciéndoles un pacto. Les hará partícipes de un ritual, que celebrará sobre ellos, a fin de que si algún día por un desafortunado incidente algo les sucediese, pudiesen de nuevo despertar a la vida como zombis. Aunque por supuesto, no deben hacer caso de lo que les digan. Los zombis no son estúpidos ni seres torturados. No se deben dejar impresionar por el gesto de agonía de los soldados zombi, ni por su mutismo o torpeza aparente. Estos eran soldados y ahora lo siguen siendo, cumpliendo tan solo sus órdenes de no conversar con nadie. (Todo mentiras por supuesto, ya que Thadeus pretende convertir de un modo u otro a los personajes en zombis si estos son tan obtusos de no matarle a él primero). Si por el contrario los personajes llegan a Thadeus con intención de matarle y se muestran hostiles, Thadeus no huirá a ningún lado ni se defenderá personalmente, sino que dejará que sus tres centinelas acompañantes le defiendan. Con esto espera que los personajes no sospechen de su deseo por ser asesinado, aunque ya podría resultar sospechosos el hecho de que si logran vencer a los centinelas, el director seguirá allí provocándoles e insultándoles a pesar de haberse quedado sin protección. En este caso, si los personajes matan a Thadeus, éste resucitará en diez minutos como cadáver liché. O pueden optar por apresarle sin acabar con su vida, aunque esto, claro está, nunca deberá ser sugerido siquiera por el narrador sino que deben ser los personajes quienes, debido al fruto de sus investigaciones, descubran el error que supondría matar a Thadeus.

Existen muchísimas otras posibilidades que pueden darse en el transcurso de este día. Tan solo he reflejado algunas de las que más comúnmente se producen, aunque cada grupo de personajes es capaz de sorprender y seguramente darán con alguna otra idea ingeniosa. Permíteles hacer todo lo que quieran y después utiliza los parámetros de la historia para reaccionar con los PNJs tal y como cada cual haría en esa situación, adaptando así la historia a las acciones de los personajes, y nunca al revés. No fuerces nada. Deja libre su acción. Adáptate a ellos.

Esta es la razón de que el capítulo final sea tan breve, pues en suma va a depender de las acciones anteriores de los personajes y en este punto no sabemos cómo se ha desarrollado la historia. Aunque hay ciertos elementos fijos (o casi fijos) y ciertas posibilidades de fin más probables, que es lo que se narra a continuación.

CAPÍTULO SEXTO

Fuego y cenizas

Llegará el momento de la cena, pues en el monasterio no se hacen comidas comunes en el refectorio, sino únicamente desayuno y cena, dejando el tiempo de la comida libre para que cada cual coma donde quiera sin interrumpir el ritmo de trabajo.

Algún PNJ, como Gunther, recibirá la orden de llamar a la cena con las campanas de la iglesia. Si los personajes acuden al refectorio con la intención de cenar se dará la siguiente escena.

Todos los científicos se encuentran allí excepto Fritz y Thadeus.

Fritz ha decidido escapar en el momento en que todos están ocupados en cenar con los personajes y tiene una copia d las llaves del camión aparcado en la entrada (el camión que guarda los cadáveres en las cajas). Por lo que en medio de la cena se lanzará con el vehículo sobre la verja de entrada esperando, el muy inocente, atravesar el rastrillo. Pero el camión no es tan fuerte y lo único que logra es estrellarse, matarse de paso, y atascar un camión en llamas entre el amasijo infranqueable de hierros en que se convierte el rastrillo.

Thadeus por su parte, en este momento, si nada ha hecho sospechar de posibles amenazas a sus planes por parte de los personajes, se encuentra en la torre terminando el ritual que permitirá convertir a los personajes en zombis una vez que hayan tomado su tercera ración de carne picada especial en el refectorio, y después de ser oportuna y violentamente asesinados.

Los demás científicos estarán hablando con los personajes y convidándoles a comer con ellos, como si nada sucediese (dentro de los límites posibles, dependiendo de lo que hayan hecho los personajes antes de esto) y tratando sobre los acontecimientos del día. Procuran que todos coman, aunque si alguno se resistiese no intentarán obligarle.

El choque del camión puede producirse antes o después de que la cena sea servida y por tanto antes o después de que la hayan comido. Según tu benevolencia.

El caso es que, cuando el camión choca con el rastrillo, la explosión de la gasolina del motor así como la violenta colisión con el forjado de hierro provocan un tremendo escándalo y un ruido espeluznante que automáticamente interrumpe toda acción que se esté cursando.

A partir de aquí las posibilidades se multiplican. Pero has de tener en cuenta lo siguiente.

Si Thadeus ha completado el ritual sobre los Personajes y estos han comido tres veces, si en alguna ocasión uno de ellos muriese por muerte violenta, provocada por cualquier cosa o ente, este personaje se convierte en zombi a los diez minutos. Si nadie le arranca los ojos y la lengua nadie le controlará, atacando entonces al vivo más cercano. Si el que le ha arrancado ojos y lengua conoce el ritual de control podrá ordenarle lo que desee, aunque desde luego os personajes no conocen este ritual.

Los zombis atrapados en las cajas del camión, debido al accidente, quedan libres y sin control, atacando a cualquier vivo que se cruce con ellos.

Los zombis bajo control que estuviesen en el patio en el momento del accidente quedan misteriosamente libres de su control y atacarán a los vivos, empezando preferiblemente por los científicos.

El caos se hace presente en el monasterio cuando se descubre que los zombis están sin control.

El descontrol es solo aparente, pues responde a órdenes de Thadeus, quien ha decidido aprovechar la confusión para acabar con sus colegas e intentar que alguno de ellos le mate en venganza, o lograr conducir a los personajes hasta él. Por ello ha neutralizado también todos los círculos de protección del castillo. Los zombis son libres de atacar donde y como quieran y de hecho, sobre todo los controlados por Thadeus, buscarán a los vivos para acabar con ellos y unirles a sus horrendas filas. Empezando y siempre con preferencia sobre los científicos.

Cuando el caos se vaya extendiendo Thadeus coge el Liber y baja corriendo, procurando no ser visto, al laboratorio capilla, donde espera ansioso el desenlace y su muerte. Ahora enviará a sus tres centinelas afuera, a seguir con la destrucción y se quedará solo.

Siempre procura que los zombis dejen por lo menos a un Vivo, ya que tienen ordenes de permitir un superviviente, que es el que espera Thadeus que le mate.

Los zombis comienzan a disparar sobre todo el que se mueve, aunque su puntería es pésima, y atacan con sus putrefactas garras a cualquiera lo suficientemente cercano. Siempre buscan a los vivos y les siguen por el olfato, Si pueden elegir a quien disparar o a quien atacar, en caso de que haya científicos y personajes juntos, atacará a los científicos.

A partir de aquí puedes montar la película de terror y sangría mas violenta que imagines. Las posibilidades y el escenario están listos para ti.

Posibles finales

 

Los personajes resisten el ataque de los zombis y escapan de alguna manera, sin recuperar el liber y sin matar a Thadeus. Entonces se da pie a una nueva aventura con el director como adversario, años más tarde, ya convertido en Liché.

Los personajes matan a Thadeus y le convierten en Liché, pero luego no logran destruirle y huyen, con o sin el liber. Ver primera posibilidad

Los personajes roban el liber a Thadeus logrando no matarle en el proceso. Escapan de allí. El adversario, años más tarde no será Thadeus sino el propio liber si es que no lo destruyen. Se continúa la aventura en “No le preguntes a Jack”.

Destruyen el liber. Con lo que acto seguido todo lo que se haya creado basándose en su sabiduría es destruido también. Destruir el libro requiere pasar sendas tiradas de voluntad y esencia a –7. Si se falla una sola de estas tiradas no se podrá destruir. Si se fallan las dos, además, el personaje queda influenciado en pequeño grado por el volumen.

Los personajes arrojan a Thadeus al pozo en de profundis. Con lo que lograrán acabar con él y evitar el peligro de un Thadeus convertido en liche, ya que el pozo tiene más de 650 metros de caída sin otra salida. El Liché Thadeus quedaría encerrado en las profundidades para siempre.

Todos los personajes perecen. Esta posibilidad es también factible aunque reduce el encanto de la historia.

Cualquiera de los otros cien posibles finales que seguro idearán los personajes que jueguen esta aventura. Todo depende de cómo sepas adaptar la historia a sus acciones.

EPÍLOGO

Ahora Que he dejado la historia escrita se me ocurren más de diez formas de ampliarla y mejorarla. Más de diez acertijos y enigmas que incluir. Mas de diez tramas y subtramas más.

Pero no hay tiempo, ni necesidad.

Al fin y al cabo lo que aquí dejo no es sino un pobre esqueleto de historia, que sabe a poco y viste pobre sin vuestro relleno final. Vuestra aportación es esencial hasta el punto de que el objetivo es lograr que esta misma historia sea por completo diferente en cada una de las partidas que vosotros, diferentes narradores, presentéis a vuestros jugadores.

Después de todo la idea ha sido vuestra.

Echadle un poco de ingenio ahora.

Carlos Fapresto

Alcalá de Henares a 15 de julio de 2002

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Administrador de Rolteca.es y Rol.es

Publicado el 19 julio, 2014 en Ragnarok y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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