EL TERCER HOMBRE


 Escrito por: Aker

Escenario para un personaje en solitario, preferiblemente hijo de un comerciante o aristócrata, preferiblemente montaignense (al menos esa nacionalidad asumiremos en el módulo), aunque en realidad cualquier nación es válida con las debidas modificaciones. Se recomienda usar la partida en plan flashback para ese día en que te quedas con un solo jugador y no sabes qué coño hacer con él (así la usé yo al menos). Es una excelente explicación para algunos Trasfondos del juego (Cazando, Cazado, Deuda, Rivalidad, etc.) que pueda tener el Héroe en cuestión y que todavía no se hayan explicado adecuadamente así como para una introducción al Vodacce, recientemente publicado.

 

Introducción

Cuartus de 166…

 

El Héroe ha llegado a Amozare (Isla Bernoulli, en Vodacce) en viaje de negocios, representando a su padre, una persona acaudalada con fuertes intereses comerciales en la isla. Es la primera vez que viaja a Vodacce y no conoce a nadie en la ciudad, lo que sumado a su más que probable desconocimiento del idioma local hace que sus posibilidades de disfrutar de las distracciones que pueda ofrecerle el viaje se reduzcan enormemente. Por suerte para él, su padre (u otro contacto a decidir por el DJ) le ha proporcionado la dirección de un conocido que reside en Amozare, de nombre Laurent du Lac. En su día, su padre

habló al Héroe acerca de dicha persona (ver «Lo que sabe su padre») por lo que, sabiendo que el personaje va a viajar a la ciudad en cuestión, éste solicita a su hijo que presente sus respetos a monsieur du Lac de su parte (algo muy frecuente en esta época), comentándole de pasada que puede servirle de ayuda en caso de necesidad.

 

Una vez en Amozare y tras poner en orden las gestiones que le han llevado hasta allí (que le han reportado ser el poseedor de un pagaré por valor de cinco mil senadores y cuyos detalles exactos dejo a cargo del DJ), el Héroe se encuentra con una larga y tediosa semana por delante hasta que zarpe el barco que ha de devolverle a su país de origen, por lo que decide visitar al amigo de su padre para darle recuerdos de éste. El Héroe va a la dirección a la que le han indicado (una elegante buhardilla en una esbelta torre en una parte elegante de la ciudad, una de las zonas más elevadas) donde es abordado por una mujer con aspecto de plebeya (se trata de una viuda que se ocupa de mantener limpio el edificio), quien le preguntará (en vodacciano, puesto que no conoce otro idioma) adónde se dirige; aclarado este punto (o no, si es que no ha entendido ni jota de lo que le dice la mujer) le dejará pasar sin más trámites. Asimismo, y mientras el Héroe se dirige a la buhardilla, deberá esquivar a un niño de unos siete u ocho años que está jugando en la escalera del edificio, sin duda el

hijo de la mujer antes citada. Tras llamar a la puerta y esperar unos instantes, le abrirá una hermosa joven ataviada con un sencillo pero bonito vestido color crema.

 

Tras unos instantes de confusión, el Héroe descubrirá que se encuentra hablando con Nicole du Lac, la sobrina de Laurent. Ésta le informará de que, lamentablemente, su tío está fuera

de la isla visitando a unos parientes en Montaigne (ya es casualidad, leñe) y que ella le cuida la buhardilla (por esa razón no hay servicio). Nada más natural que el personaje intente convencer a mademoiselle du Lac para que ocupe el lugar de su tío y ayude a un pobre compatriota perdido en este extraño país. Ello no le costará mucho: Nicole parece una joven agradable y simpática y, según confesará al Héroe, no tenía planes hechos para este fin de semana.

 

Mademoiselle du Lac y el Héroe quedarán para asistir esa misma noche a la Ópera (una de las peculiaridades musicales de Vodacce). La velada transcurrirá agradablemente (excepto por, tal y como veremos más abajo, un incidente con un espadachín local) y el Héroe regresará a su alojamiento con el convencimiento de que ha impresionado a la hermosa joven… pues ésta le ha invitado a una cena íntima en la buhardilla al atardecer siguiente.

 

Al día siguiente, al acudir a la cita, el Héroe se encontrará ante la puerta de la buhardilla en cuestión… para descubrir que ésta no está cerrada del todo. El personaje llamará en voz alta sin recibir ninguna respuesta. Al otro lado de la puerta apenas hay luz. El Héroe empujará suavemente la puerta… para descubrir con horror un cuerpo tendido en medio del vestíbulo. Casi inmediatamente, recibirá un fuerte golpe en la nuca y caerá inconsciente. Comienza su pesadilla…

 

Gabinete Caligari

Laurent du Lac trabaja (más bien trabajaba) para Vincenzo Caligari. Laurent, como resulta

obvio, no es miembro de la familia, sino que actúa de intermediario entre el viejo y el mercado negro de maravillas procedentes del imperio Lunar y que obligatoriamente pasan por Amozare (debido a la exclusividad de comercio con el imperio Lunar de la que gozan los Bernoulli). La avidez y carencia de escrúpulos de Laurent son lo que motivaron su reclutamiento por el viejo Caligari; además, Vincenzo sabe que los Bernoulli nunca sospecharían de alguien aparentemente tan respetable como monsieur du Lac. Como puede suponerse, las mismas cualidades que le han vinculado al negocio son las que han impulsado a Laurent a idear un plan para desaparecer sin levantar sospechas con una importante cantidad de dinero perteneciente a su patrón.

 

El plan…

Dos semanas antes de que el personaje llegara a la ciudad, Laurent anunció a Vincenzo que

iba a llevar a cabo una importante adquisición de un misterioso elixir procedente del imperio Lunar capaz de sanar cualquier herida, curar todas las enfermedades y devolver a los ancianos el vigor de la juventud (Laurent sabe de la obsesión del viejo Caligari con el tema). Días después llegaba a Amozare una de sus «manos» (agentes personales) con el dinero necesario para realizar la compra (y encargado además de llevarle de vuelta el fabuloso elixir) al que Laurent informó de que estaba a punto de cerrar la operación de compra, lo

cual era falso. Una vez con el dinero en su poder, Laurent puso en marcha su plan. Empezó por procurarse el cadáver de un hombre de edad y constitución parecida a la suya, y lo escondió en un pequeño almacén a ras de un apestoso canal que alquiló tiempo atrás para ocultar contrabando (la otra fuente de ingresos de Laurent), y en el que también dejó ropa y

vituallas suficientes para un par de días.

 

Lo siguiente que hizo Laurent fue «traicionarse» a los Bernoulli. La reacción de estos no se hizo esperar y una noche Laurent advirtió que le seguían discretamente. Empezaba la segunda y más peligrosa fase del plan: simular su propia muerte. Lo primero que hizo fue huir de forma que lo advirtieran sus «sombras». Durante la persecución les llevó hasta un puente sobre el canal en donde provocó un intercambio de disparos con los hombres del príncipe Bernoulli, tras el cual Laurent eludía a sus perseguidores arrojándose al agua desde una altura de unos diez metros.

 

Como puede suponerse, Laurent atrajo a los hombres de Bernoulli hasta un lugar muy concreto del canal. Tras salir sigilosamente del agua unas decenas de metros más allá, se ocultó en el almacén y se puso ropa seca. Un par de horas más tarde vistió al cadáver con sus propias ropas, disparó sobre el mismo y lo arrojó al canal en la creencia de que al día siguiente aparecería flotando; el agua y las ratas se encargarían de hacer imposible una

identificación certera y el propio príncipe Bernoulli se encargaría de hacer llegar a Vincenzo Caligari la advertencia acerca de no volver a inmiscuirse en su territorio, cosa que le quitaría de encima para siempre a ambas familias.

 

Pero si algo puede salir mal, saldrá mal. Efectivamente, el destino ha querido que el cadáver se hunda en las oscuras aguas del canal, tardando en aparecer más de lo previsto y obligando a Laurent a permanecer oculto hasta que eso no suceda. Mientras, Salvatore (la «mano» del príncipe Bernoulli enviada a detenerle), con nada mejor que hacer, decide dejar a uno de sus hombres vigilando la buhardilla por si regresa por allá.

 

Cuando Laurent no aparece a la cita convenida con los agentes de Caligari, éstos deciden registrar su casa, sin encontrar ni dinero ni artefacto alguno. Decididos a no regresar a Reinascienza con las manos vacías (por la cuenta que les trae, que ya sabemos que el viejo no tolera fallos), Adriana adopta la personalidad de Nicole, sobrina de monsieur du Lac, instalándose en su buhardilla (previo sustancioso soborno a la viuda que se ocupa de limpiar la casa para que ésta les deje hacerse una copia de la llave) mientras Umberto investiga la desaparición de du Lac por sus propios medios.

 

La repentina aparición de la «sobrina» de Laurent no pasa desapercibida para Salvatore que, en vista de su anterior fracaso, decide informar al príncipe Bernoulli antes de precipitarse a intervenir… y es en este momento cuando el Héroe hace su aparición en esta historia.

 

Primera cita

Nicole, evidentemente, sospechará del Héroe e intentará concertar una cita para intentar

averiguar discretamente cuál es su relación con Laurent du Lac. Los hombres de Salvatore se limitarán a seguir discretamente a la pareja y a intentar informarse acerca del Héroe.

 

La velada transcurrirá agradablemente al son de las melodiosas voces de los barítonos y los tenores que ocupan el escenario del teatro donde el Héroe ha acudido en compañía de

Nicole. El único problema ocurrirá a la salida, cuando un joven cavalieri local, al pasar junto a la pareja, note o crea notar que la espada del Héroe roza la suya, acto involuntario (o

quizás no tanto, que el vodacciano bien puede haberlo provocado deliberadamente) que el joven se tomará como una terrible afrenta que sólo puede ser lavada con sangre aquí y ahora. El duelo con Paolo Scaramuzza, que así se llama el ofendido joven, será solamente a primera sangre (la primera Herida Dramática, que tampoco es cuestión de matarse por tan

poca cosa), y hará que un nutrido grupo de curiosos se reúna alrededor de los duelistas. Si el Héroe gana el duelo impresionará gratamente a Nicole y se habrá ganado la admiración de las damas y la envidia de los caballeros presentes (y ganará dos puntos de Reputación por ganar un duelo público, en cambio si lo pierde solamente perderá un punto de Reputación, ya que al fin y al cabo nadie entre la concurrencia esperaba que un extranjero lograse derrotar a un espadachín de la tierra).

 

 

Duelos en Vodacce

 

Si el Héroe intenta atrasar el duelo Paolo no dudará en tacharlo inmediatamente de cobarde. Los duelos, en Vodacce, son un asunto que se resuelve tradicionalmente «en el momento», y a diferencia de otros países como Montaigne o Castilla, no es común que se aplacen para más tarde, ya que ese tiempo podría ser empleado por uno (o ambos) de los contendientes en procurarse los servicios de una strega.

 

 

Esa noche el Héroe regresará muy tarde a su alojamiento, más que nada porque Nicole se encargará de que así sea. Al entrar en su habitación, un Héroe especialmente observador (Tirada enfrentada de Ingenio entre el Héroe y Umberto) podrá advertir que ha sido registrada con cuidado (aunque no falta nada). El registro ha sido efectuado por Umberto, a quien Nicole le ha comunicado durante la cita dónde se hospedaba el Héroe (mientras iba al tocador, durante un descanso de la ópera o algo similar).

 

El no encontrar nada sospechoso hará que Umberto desconfíe incluso más del Héroe. Es evidente que si encuentra algo raro (el Héroe debería describir lo que hay en su equipaje) en la habitación del Héroe, entonces tendrá motivos más que reales para sospechar de él. Por su parte Nicole hará lo posible para volver a citarse de nuevo con el Héroe, ofreciéndose a enseñarle la ciudad mientras deja la puerta a un posible romance. Los auténticos motivos de la joven no son otros que obtener el máximo posible de información acerca del Héroe, aunque un árbitro sentimentaloide podría incluir aquí un verdadero interés de la joven.

 

Reencuentro

La siguiente vez que se citen Nicole y el personaje los sucesos se precipitarán. En primer

lugar, Gespucci Bernoulli habrá ordenado que la tal Nicole sea estrechamente vigilada, pues es posible que, al igual que su «tío» Laurent, la joven esté a sueldo de Vincenzo Caligari.

 

La misma noche en que tengan lugar los sucesos descritos a continuación, y aprovechando la ausencia del Héroe, alguien volverá a registrar minuciosamente su habitación. Ésta vez habrán sido Salvatore y sus chicos, quienes en principio tampoco deberían encontrar nada comprometedor.

 

Poco antes de la llegada del Héroe a la buhardilla, Laurent saldrá de su escondite obligado por uno de sus mayores vicios: el opio lunar. Laurent no previó que debería permanecer oculto tantos días y se le ha terminado la reserva de droga que llevaba consigo. En un intento de acercarse al contrabandista que se lo procura normalmente, Laurent huye

creyendo que está vigilado, por lo que toma la decisión de regresar a su residencia, entrando por la entrada de servicio del edificio, para recoger parte de la reserva de droga que dejó allí, pensando que no la iba a necesitar.

 

Una vez dentro del edificio y tras haber burlado la vigilancia de los hombres de los

Bernoulli, usará su llave para penetrar en la buhardilla, descubriendo que está ocupado por Adriana. Laurent sorprenderá a la joven, estrangulándola involuntariamente en el subsiguiente forcejeo para evitar que grite. Su nerviosismo por lo que acaba de hacer no desaparecerá hasta que recupera lo que ha venido a buscar y se dispone a marcharse, pero entonces oye como alguien sube por la escalera de madera…

 

Instantes después del anochecer el Héroe llamará a la puerta, descubriendo que no está cerrada (con las prisas Laurent no ha podido hacerlo). Al entrar en la buhardilla, lo primero que verá será el cuerpo tendido de Nicole… momento que aprovechará Laurent para salir rápidamente de detrás de la puerta y dejarlo inconsciente golpeándole en la nuca con su pistola. Arrastrará el cuerpo hasta el interior de la buhardilla, cacheará al desconocido en busca de alguna pista, robándole de paso cualquier dinero o documento (¿Dónde dices que estaba ese pagaré?) que llevase encima por si puede serle útil en el futuro. A continuación saldrá de allí por donde ha entrado sin ser visto por nadie (o eso cree él, porque el hijo de la viuda que cuida el edificio le verá escabullirse), esta vez cerrando la puerta de su casa con llave. Una vez en la calle tendrá una genial idea: implicará al desconocido en la muerte de

«Nicole», avisando a la guardia mediante un mocoso (de esos que trabajan de guías, que los hay a docenas por la ciudad) que pasaba por allí. Hecho esto se ocultará durante algunos días más, en espera de que todo se calme antes de proceder a salir discretamente de la isla rumbo a Montaigne.

 

La pesadilla

Poco después, el Héroe será despertado por el ruido de los golpes que los miembros de la

guardia propinan a la puerta de la buhardilla. Si entiende algo de vodacciano, oirá cómo éstos le piden a la viuda que abra la puerta con su llave. Descubierto junto al cuerpo de una mujer estrangulada y con el cadáver de «Laurent du Lac» apareciendo flotando en los canales a la mañana siguiente… el personaje está metido en un buen lío.

 

Por otro lado no se encuentra solo: Umberto Caligari y Salvatore Bernoulli comparten sus deseos de conocer lo sucedido pero, a diferencia de ellos, el personaje tiene la necesidad de descubrir la verdad si no quiere tener problemas con la Ley.

 

Detenido y maltratado por la guardia, será conducido a los calabozos y encerrado en una oscura, diminuta y semiinundada celda en los niveles inferiores de la ciudad. A la mañana siguiente los guardias le conducirán a presencia de Salvatore para que explique lo sucedido, ya que para él la muerte de «Nicole» no encaja y, aunque al principio creerá que el Héroe tuvo algo que ver en el asunto, si lo niega de forma vehemente acabará por creer que la joven simplemente fue víctima de la mala suerte. Salvatore propondrá entonces un trato al

Héroe: si éste le ayuda a resolver el enigma intercederá en su favor ante Gespucci Bernoulli. Si en algún momento Salvatore llegara a enterarse de la presencia de Umberto en la ciudad, tratará de atraparle por todos los medios a su alcance, para lo que «solicitará» la ayuda del Héroe bajo la amenaza, si se hace necesaria, de dejar que la Justicia siga su curso. Salvatore por su parte, no participará activamente en las pesquisas referentes a Laurent du Lac dejándole total libertad de movimientos bajo palabra de caballero de que no abandonará la isla; aunque, como es de esperar, le pondrá una «sombra» (Vito) encargada de vigilar que cumpla su parte del trato (y con órdenes de matarle si intenta escapar). Sólo en el caso de que el Héroe le informe de la presencia de Umberto Caligari en la isla volverá Salvatore a tomar un papel activo en esta historia.

¿Qué puede hacer el Héroe?

 

Registrar la vivienda: Todo está en orden y, aparentemente, el asesino sólo se llevó parte del opio (en sus prisas por marcharse Laurent dejó la pequeña caja donde guardaba la droga abierta sobre la cama, y aún queda droga suficiente para un par de dosis sobre la colcha y el suelo) dejando muchas otras cosas de valor sin tocar (lo que elimina la posibilidad de que se trate un robo fortuito). Si el Héroe se lo pide, Salvatore puede averiguar en unas cuantas horas el nombre del contrabandista que le proporcionaba el opio a Laurent (al fin y al cabo no hay en la ciudad tantas personas que trafiquen con esa mercancía). Así puede llegar a enterarse de que éste vio a Laurent después de la fecha de su supuesta muerte. Como pista adicional, en el despacho de la casa hay varias pipas de agua (sí, precisamente de las que se usan para fumar opio) traídas especialmente desde el imperio Lunar y con evidentes signos de haber sido usadas habitualmente.

 

Seguramente, otra de las cosas que intriguen al Héroe es la manera de la que el asesino se introdujo en el edificio burlando la vigilancia de los Bernoulli. En el edificio hay una puerta posterior, si bien la misma está cerrada con llave, llave que solamente poseen la viuda que cuida de la casa y el difunto monsieur du Lac. La salida posterior del edificio va a dar a una estrecha y apenas usada escalerilla de caracol que, integrada perfectamente en la barroca arquitectura de la ciudad, desciende un par de niveles antes de ir a dar a una pequeña balconada pública. Es fácil deducir que esta entrada trasera no es algo que pudiera ser conocida por muchas personas.

 

En la calle, si es que el Héroe se molesta en bajar a la balconada, frente al lugar donde va a dar la escalera posterior, tiene su hogar y su negocio Silvio, un viejo pescador retirado (que ya ha cumplido los cincuenta este buen hombre) que vive en compañía de su mujer y sus dos hijas a las que ayuda a llevar un pequeño comercio. Silvio suele pasar muchas horas al día arreglando redes para otros pescadores, labor que realiza sentado en un taburete a la puerta de su casa mientras toma el sol. Si el Héroe le pregunta acerca de si vio algo extraño la tarde anterior, Silvio contestará, mientras enciende una pipa, que no vio nada raro. Será necesario que el Héroe le ayude a recordar que sí, que vio como un hombre trepaba por la pared y descendía unos minutos más tarde; también vio como el hombre hablaba con un arrapiezo que suele rondar por el barrio, un chico de unos trece años, apodado por todos Guindilla por lo revoltoso que es, antes de salir apresuradamente en dirección a los niveles inferiores de la ciudad. Por cierto, recordemos que el hijo de la mujer que cuida del barrio vio a Laurent cuando salía del edificio, pero el Héroe sólo se enterará de esto si se le ocurre ir y preguntarle si sabe algo respecto al crimen (puede ser, si se da cuenta de que el niño se pasa todo el día jugando en la escalera).

 

Localizar al mozo que avisó a la guardia de que en la casa se acababa de cometer un crimen: Guindilla, que así llaman al picaruelo, se gana la vida como guía, recadero y cortabolsas ocasional, y es bien conocido por los miembros de la guardia así que identificarle no será un gran problema (si es que al Héroe se le ocurre preguntar quién le denunció, que todo podría ser) aunque encontrarle sí que puede serlo. Para ello deberá acercarse a los niveles marginales de la ciudad y buscarle entre los desheredados. Si quieres

meter un poco más de acción, un grupo de corta gargantas intentará liberar al Héroe del peso

de su bolsa… y de su vida si se resiste, son cuatro y están armados con cuchillos y porras.

En cualquier caso, el Héroe encontrará al Guindilla sin más contratiempos. El mozo declarará (previo pago, ya sabes como funciona esto) que un caballero con elegantes ropas (aunque un tanto descompuestas) le dio un senador por ir a avisar a la guardia de que en la

casa se acababa de cometer un crimen. La descripción coincide con la de Laurent si es que el Héroe la ha obtenido en algún momento.

 

Aunque los matones de Salvatore afirman haber acabado con Laurent de un disparo, si se les interroga sobre los detalles podrá averiguarse que es perfectamente posible que Laurent escapase con vida y que el cadáver hinchado y dentellado por las ratas que han pescado del canal no fuera el suyo.

 

Si el Héroe investiga en la dirección adecuada acabará deduciendo dónde se esconde monsieur du Lac, ya que es obvio que logró engañar a los hombres de Salvatore. Laurent se oculta en un pequeño almacén a un centenar de metros del lugar donde se arrojó al agua y apenas a unas decenas de donde ha aparecido el cadáver. Pueden preguntar a los estibadores y vecinos quiénes son los propietarios de los almacenes de los alrededores…

 

Umberto

Al principio las sospechas de Umberto recaerán sobre el Héroe. Le abordará en un momento que esté solo (llegando a colarse en su habitación si es necesario) y, pistola en mano, intentará sacarle todo lo que sepa (Adriana era casi de la familia y él, como buen

vodacciano, se tomará el asunto como algo personal). Tarde o temprano se dará cuenta de que el Héroe es quien dice ser, dejándole en paz, no sin antes facilitarle un método de contacto (a través del propietario de una taberna llamada Il Settimo Mare), pues nunca se sabe. Si no se le persuade de otra cosa Umberto se convencerá de que son los Bernoulli los

que se hallan tras la muerte de Laurent y Adriana, permanecerá un par de días más en la ciudad terminando de atar cabos y regresará a Reinascienza a informar a Vincenzo.

 

Umberto se aloja en un cuartucho alquilado justo sobre Il Settimo Mare y ha dejado instrucciones al tabernero para que mantenga los ojos abiertos. De producirse, el encuentro con él será en un puente tan estrecho que sólo permite el paso de una persona a la vez. Salvatore querrá ocuparse personalmente del asunto, escondiéndose hasta que el Héroe le haga una señal con la mano para ir a detenerle. Si Umberto llegara a percatarse de que se trata de una encerrona huirá saltando sobre una de las góndolas que pasan unos metros por debajo del puente, entablándose pues una persecución («¡Rápido, siga a esa góndola!») si es que el Héroe desea capturarle.

 

 

La venganza de Paolo

 

Si el Héroe venció en su duelo contra Paolo Scaramuzza, éste no se habrá tomado precisamente bien que el Héroe haya truncado su prometedora carrera de espadachín en la ciudad, por lo que buscará vendetta. Paolo contratará a un grupo de matones para que le ayuden a matar al Héroe, al que asaltarán cuando menos se lo espere. Si el Héroe derrota a los matones que ayudan a Paolo, el joven vodacciano huirá. No estaría mal que un día volviera a cruzarse en el camino del Héroe, deseoso de demostrarle cuánto ha mejorado su destreza con la espada.

 

 

Conclusión

El encuentro final con Umberto y/o Laurent du Lac debería ser uno de los momentos

álgidos del escenario. El personaje de Umberto es demasiado molón como para que el final de la aventura implique su muerte o captura, siendo preferible que lograse huir para que el Héroe se lo encontrase más adelante, lejos de allí y mezclado en algún asunto turbio al

servicio de los Caligari; igualmente, si el Héroe logra capturarle siempre puede huir más tarde de las mazmorras de los Bernoulli (y el Héroe se habrá ganado un enemigo para toda su vida). En cuanto a Laurent, se resistirá a su captura hasta el final, sabedor de que una muerte rápida es preferible a la tortura que le infringirían para averiguar qué es lo que sabe. Salvatore por su parte tratará de capturarle vivo para interrogarle acerca del alcance de sus

«servicios» a Vincenzo Caligari.

 

Como ves el final de la aventura es muy abierto y puede ir desde que el Héroe reciba una exculpación oficial del príncipe y abandone la isla en paz y con su pagaré (si es que lo dejó en la habitación de la posada), o incluso con un contacto con los Bernoulli y/o los Caligari, hasta que se vea obligado a huir de la isla (¿en compañía de Umberto?) para salvar el pellejo, pasando por que Salvatore termine hartándose de su falta de progresos y decida venderle como esclavo al imperio Lunar en lo que, aprovechando el último suplemento aparecido, sería un perfecto inicio para su siguiente aventura…

 

 

Lo que sabe su padre

Hace unos años, hallándose de paso en Amozare, asistió a una fiesta organizada por el

príncipe. Durante la velada alguien le presentó a Laurent du Lac y se hicieron amigos rápidamente. Durante la estancia de su padre en Vodacce, Laurent se reveló como un perfecto anfitrión, demostrando un gran conocimiento de los modos y costumbres locales. Acerca de Laurent, el padre del Héroe sólo sabe que procede de la pequeña burguesía de Montaigne y que obtiene sus ingresos de una asignación que heredó de su padre (esto último es falso).

 

 

Reparto

 

Nicole du Lac (Adriana Dolfi) – Secuaz

De carácter sociable, modales encantadores y seductora sonrisa. Adriana es hija de una

cortesana llamada Lucrecia Dolfi, la consorte de un noble menor de la familia Caligari, y medio hermana de Umberto. Suele acompañar a éste en sus «trabajitos», haciéndose cargo de las partes que requieren un toque de «sutilidad femenina». En realidad podríamos decir que ella es el verdadero cerebro del equipo, mientras que Umberto, debido a su carácter impulsivo, es el «hombre de acción». Para esta misión Adriana adoptará el papel de

«muchacha ingenua» con el objetivo de camelarse al Héroe.

 

Umberto Caligari – Héroe (Arcano: Justiciero)

Un hombre de unos treinta años, aspecto sombrío, pelo liso y negro recogido en una coleta y

rostro perfectamente afeitado. Pertenece a una de las ramas menores de los Caligari, y heredó el cargo que ocupa de su padre, al cual mataron en un duelo cuando él tenía solamente once años. Umberto cumple a regañadientes las órdenes de Vincenzo patriarca de los Caligari, actos acerca de los cuales se cuestiona continuamente su moralidad. En cierta manera, al igual que otros muchos miembros de los Caligari, Umberto es una pobre alma atormentada, aterrorizada y dominada por la tiranía del patriarca familiar; ocasionalmente, ha llegado a plantearse la posibilidad de huir y dejar atrás su nombre, sin embargo hasta ahora no ha logrado reunir la fuerza de voluntad suficiente para hacerlo.

 

Salvatore Bernoulli – Villano (Arcano: Imponente)

Un hombre de edad madura y aire amenazador (yo me lo imagino en plan Gene Hackman en

Sin Perdón). Salvatore es primo del príncipe Gespucci y una de sus «manos» más eficientes,

acatando todas sus ordenes al pie de la letra. Conoce la isla como la palma de su mano y es implacablemente efectivo a la hora de cumplir con su deber.

 

Vito el calvo – Secuaz

De madre vodacciana y padre lunar, Vito es la mano derecha de Salvatore y el que se ocupa

de dirigir a los matones de éste. Sorprendentemente ágil pese a su considerable tamaño, de rostro redondo y moreno enmarcado por una larga barba ensortijada y más calvo que el culo de un mono. Es absolutamente fiel a Salvatore. Si cree que el Héroe intenta huir de la isla intentará matarle sin dudarlo dos veces. Su táctica favorita es disparar al enemigo simultáneamente con sus dos pistolas y luego intentar estrangularlo con sus fuertes brazos.

 

Guindilla – Secuaz

Guindilla es un pillete huérfano que se gana la vida sirviendo como ladronzuelo, recadero y

guía de los visitantes de la ciudad. Un chico de unos trece años ágil como una ardilla, listo como un zorro y que aunque ha tenido una vida bastante desgraciada sigue teniendo el corazón en su correcto lugar, lo que no es óbice para que no pierda la oportunidad de sacarle todo el dinero que pueda al Héroe, ya sea haciéndole pagar por la información que éste busca, ofreciéndose a servirle de guía o sirviente, o, si se tercia, robándole la bolsa en un descuido. No estaría mal que Guindilla se convirtiera en criado del Héroe.

 

Paolo Scaramuzza – Secuaz

Paolo Scaramuzza es uno más de los muchos noblezuelos medio arruinados que pululan por

Amozare pavoneándose ante las damas y retándose a duelo unos a otros por minucias insignificantes, aunque la diferencia es quizás que Paolo es más hábil con la espada que la mayoría de ellos. Paolo, originario de la campiña continental, es un espadachín de no poca habilidad cuyo nombre comienza a ser conocido a golpe de duelo, pues ha ganado los cinco en los que ha participado en los escasos seis meses que lleva en la ciudad. A la ópera acude más por dejarse ver que por auténtico interés en lo que sucede sobre el escenario.

 

Laurent du Lac – Bribón (Arcano: Avaricioso)

De joven, Laurent recibió una esmerada educación, que no hizo más que acrecentar su

carácter cínico y tremendamente egoísta. Sus buenas maneras y desenvoltura sociales le han procurado un hueco entre la clase alta de la isla. Se considera a sí mismo un perfecto caballero, y como tal piensa que un caballero no debe responder de sus acciones ante sus inferiores. Por lo demás, este PNJ queda enteramente en manos del DJ para que lo desarrolle a placer.

 

¡Buena suerte y buena caza!

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Publicado el 8 septiembre, 2014 en 7 Mar y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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