EL PUPILO DE LOS DIOSES


Escrito Por: CAN

Una aventura a recordar para todos los amantes de los Mitos de Cthulhu

El mundo no es sino el hogar de los vástagos de los Dioses, que algún día reinarán en el universo. Mis hermanos no comprenden que están en la Tierra de paso, que son como los gusanos sedientos de vida que mueren al poco de nacer. No es más que una locura compartida la que nos une, la que alimenta a aquellos que nos divisan desde sus ilustres tronos en las lejanas estrellas. Mi concepción del mundo no es más perfecta que la de Ellos, ni que la de aquellos que engendraron, porque realidad no hay más que una, y la línea que separa imaginación de realidad no guarda las distancias entre nuestros mares y sus dominios, porque todas las cosas forman parte de sus dominios”

– “Mis pensamientos”, H. P. Lovecraft, 1938, desde su sepulcro en las estrellas

Esta aventura la he hecho con el fin de dejar un bonito recuerdo en los jugadores. No aparecen monstruos de los Mitos ni cosas por el estilo. Se basa en un encuentro muy especial (ver más adelante). Puede ser jugada por cualquier número de investigadores. El final se ha dejado para que lo prepare minuciosamente el Guardián. Que la disfrutéis.

Información para el Guardián

Año 1937. Sus obras literarias no han alcanzado la fama que él esperaba, mientras que otras que tratan acerca de cosas mundanas no hacen más que cosechar riqueza. La vida no tiene sentido, nadie ha reconocido sus aptitudes para la literatura. No puede soportar el trágico final para la raza humana que augura de forma solapada en sus obras. El destino de los humanos a manos de poderosos Dioses alienígenas, que son más reales que él mismo, porque simplemente los ha visto. Nadie lo cree, todos se burlan descaradamente de esas majaderías que pregona. Pero no son en absoluto majaderías, son lo que él, H. P. Lovecraft, sabe acerca de la verdadera realidad que algún día asolará a los de su propia especie.

A raíz de esto, decide acabar con su vida. Teniendo en sus manos el Necronomicón, y con la ayuda de la magia que en él se explicita, abre un portal que conecta el armario de su habitación con un meteorito (del tamaño de un edificio de dos pisos aproximadamente), en el que descansará por toda la eternidad bajo el reinado de los Dioses Exteriores.

La desaparición de un escritor

Los investigadores ven en el periódico una noticia acerca de la misteriosa desaparición de un escritor de relatos cortos sin mucha fama que se diga, llamado Howard Phillips Lovecraft (se supone que esto impresionará a los jugadores sobremanera). En el artículo se explica que la policía no ha encontrado ninguna pista en su casa y su mayordomo, Bill McHaggen, está siendo interrogado pero que no ha aportado ninguna explicación a lo sucedido.

A partir de aquí, los investigadores pueden ir a la casa de Lovecraft, en Boston, o a hablar con McHaggen en la comisaría.

Entrevista con McHaggen

Una tirada de Charlatanería junto a otra de Crédito permitirá entrevistarse con el detenido.

En la sala de interrogatorios se encuetra McHaggen, un alemán que trabajaba para Lovecraft como mayordomo. McHaggen no sabe lo que su señor estaba planeando, sin embargo le parece muy raro que lo haya dejado de repente, pues ha sido un desde que le conoció un hombre de palabra y muy responsable. De todas formas, con una tirada exitosa de Elocuencia les confesará que en los últimos dos meses ha estado muy extraño. Prácticamente se pasaba todo el día en su dormitorio, probablemente escribiendo alguna de sus obras, y cuando salía lo hacía para comer, sin mediar palabra. También les dirá que algunas noches al ir a acostarse lo oía chillar y lamentarse, al parecer en sueños, aunque a esto no le dió importancia.

McHaggen no sabe nada más, y lo más seguro que sea soltado por falta de pruebas que lo inculpen.

La Casa de Lovecraft

El Guardián debería esmerarse en la descripción del lugar, no se visita todos los días el hogar de tan ilustre personaje. En el momento en que llegan los investigadores, la casa está precintada por las fuerzas policiales, y vigilada su entrada por dos coches patrullas con seis policías. Para entrar necesitarán una orden judicial, pertenecer al cuerpo de policía de Boston o sacar una tirada de Elocuencia a la mitad de su porcentaje.

La casa es de un sólo piso, de ladrillos, bastante destartalada. En su interior hay una cocina, un baño, el dormitorio de McHaggen, un trastero y el dormitorio de Lovecraft.

Cocina: una típica cocina con un par de fogones de gas y una mesa.

Baño: normalito.

Dormitorio de McHaggen: una cama, una mesita (con unas gafas y documentos en alemán, tales como su pasaporte, etc. ), y un armario con ropa de la época.

Dormitorio de Lovecraft: un escritorio con una pila de papeles encima, una cama desecha, un par de estanterías llenas de libros y un armario de madera de pino. El suelo está lleno de bolas de papel (como el estudio del típico escritor).

Los papeles de encima del escritorio son bocetos de los relatos del escritor. Los libros de las estanterías forman parte de su colección: libros de historia, de filosofía, etc. Están todas las obras de Lovecraft en formato cuadernillo (aún no estaban publicadas): La Llamada de Cthulhu, Dagón, El ser en el umbral, Las ratas de las paredes, etc; en fin, están todas las que escribió. También está el Necronomicón (traducción del Dr. John Dee) y los Manuscritos Pnakóticos. Simplemente, esto es un tesoro que enriquecerá al investigador que lo coja y espere unos años para posteriormente publicarlos.

Por último, queda sólo por explorar ese peculiar armario de madera de pino. Al abrirlo, extraña ver que no hay ropa ni nada por el estilo en su interior, pero sin embargo pueden encontrarse unas marcas muy raras talladas en su fondo (las marcas del Portal). Cualquiera que consiga una tirada de Mitos de Cthulhu, o que haya utilizado alguna vez un portal, sabrá exactamente de lo que se trata. Y sólo queda que algún valiente se atreva a atravesarlo. Esto cuesta 2 puntos de magia 1 punto de COR (tanto para la ida como para la vuelta). Al atravesarlo se aparece en el refugio estelar de Lovecraft. Allí, en mitad de la infinitud del universo que los rodea, se encuentran sobre un gran pedazo de roca. Y también ven al escritor embaucado en la confección de otra de sus poco exitosas obras. Se halla trabajando sobre una especie de pupitre esculpido en la roca. Ni siquiera se ha percatado de la entrada de los investigadores mientras escribe infatigablemente en un cuadernillo. Si los investigadores le llaman la atención, entonces, sin mirarlos, les dice: “Pasad y sentaos, os estaba esperando”.

A continuación se entabla una conversación entre Lovecraft y los investigadores. Esto se deja a la libre preparación del Guardián. Lovecraft les explica el por qué de su exilio terrenal, puede contarles oscuros secretos guardados del conocimiento de los humanos, o puede simplemente decirles que lo dejen tranquilo en su sepulcro celestial. El Guardián tiene la última palabra, porque un encuentro con Lovecraft merece ser recordado por mucho tiempo.

La muerte dulce del autor

Cuando acaba la conversación, los investigadores volverán al otro lado del portal. Al cabo de media hora, Lovecraft cerrará para siempre desde el otro lado el portal y se condenará a vagar por los espacios hasta la muerte: una bonita inmortalización del autor de los Mitos.

Así que si los investigadores llevan al cabo de unas horas a la policía hasta el armario, no encontrarán más que las marcas rúnicas, algo que no puede ser considerado como prueba. Ni qué decir tiene qué es lo que pasaría si alguien tratara de cruzar el fondo del armario (. . . derecho al manicomio). Después de tres días desde la desparición, se organizará un funeral en honor del escritor, al que sólo acudirán los investigadores: Lovecraft era considerado un loco y nadie le tenía el más mínimo aprecio.

“. . . y una vez cerrado el Portal, el humilde escritor comenzó una condena que duraría por la eternidad. . . y vagaría por el espacio astral alrededor de las Altas Estrellas, y del Abismo y divisaría desde su sepulcro la ominosa Aldebarán, y contemplaría la destrucción de su propia raza, y por fin alcanzaría a bordo de su tumba de roca los dominio del Sultán Demoníaco. . . y esta es la historia de aquél pequeño loco que intentó advertir a la Humanidad de los tremendos horrores que se avecinaban y al cual trataron con desprecio e indiferencia. Descanse en paz”

     – del Libro de los Locos, 1234 a.C.

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Publicado el 22 febrero, 2015 en La llamada de Cuthulu y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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