EL DIARIO DE DROGGO


Escrito Por: Carlos Morbidoni

Yo, Carlos Morbidoni quiero que conste que esto no es una aventura, sino un extracto del diario del señor Droggo uno de los pocos hobbits aventureros de la Tierra Media. (En realidad: aventura situada en la zona de Bree e cualquier otro lugar similar, para jugar con niveles variables según el DJ)

– – – – – – –

Era una noche bastante tormentosa, las ráfagas de viento mezcladas con lluvia azotaban el tejado del Poney pero todo dentro del sólido edificio se mantenía quieto y calmo. Como bien dije, todo estaba quieto y calmo, el hogar calentaba la habitación en la que solo estabamos nosotros y un par de lugareños que no se animaban a aventurarse hasta sus hogares. De repente, como rompiendo el hielo generado entre nosotros por aquella anterior discusión; Thallow, nuestro líder habló:

-No dudemos más. Vamos a separarnos, cada uno tomará su camino para bien o para mal. Yo me dirigiré hacia Gondor, a Lamedon, mi país natal a descansar y no quiero que nadie me acompañe, no quiero más aventuras…

Se calló al darse cuenta que los lugareños lo miraban azorados, el tono de voz del poderoso guerrero iva creciendo al igual que su enfado; en la última aventura un troll casi mata a Gwalin el viejo enano y desde allí todo comenzó a ir mal.

Todos creíamos que era una de las típicas peleas de grupo, pero estas últimas palabras puedo asegurar, quedaron repitiéndose en nuestro interior una y otra vez. No estaría mal volver a casa pensé, pero en el mismo momento miré a mi alrededor y ví a mis amigos, los años de amistad y comenzé a recordar todas las aventuras que habíamos vivido juntos. Thallow se había tranquilizado y estaba bebiendo su cerceza cuando un ruido interrumpió mis pensamientos:

La puerta del salón se abrió y se cerró repentinamente, y Mantecona que estaba dormitando en otra mesa casi se cae del susto. Una muchacha de dorada cabellera había entrado en la posada, sus vestiduras de seda estaban completamente empapadas y sus coloradas mejillas resaltavan en el blanco de su rostro. Se sentó de espaldas a nosotros y Mantecona corrio a atenderla.

-¿Qué deseais que te sirva Holly? -dijo con extraña tranquilidad el hombre.

-Brandy, por favor. Dijo ella casi llorando.

Sorprendido Cebadilla corrió a la cocina mientras la puerta se abría una vez más y nosotros veíamos el brillo de una cata de mallas debajo de una capa mojada. Un hombre alto, bien parecido y armado entró al salón comunal, dió un vistazo alrededor y se sentó en la mesa con Holly.

-Ya te he dicho que no quiero verte más -dijo ella mirando hacia el suelo.

-Y yo ya te he dicho que apenas me lo permitan dejaré mi trabajo para unirme a ti en matrimonio y formar una familia como habíamos planeado.

Ella no respóndio. La puerta de la cocina se abrió y Cebadilla salió de ella. Sorprendido por el nuevo huesped depositó la jarra en la mesa, frente a Holly y con una reverencia dijo:

-¡Señor Meneldir! Es un honor tenerlo aquí de vuelta, quierre algo para tomar.

-No gracias señor Mantecona -respondió-, ya basta de cumplidos.

El posadero a medio ofender se deslizó hasta una mesa y se quedó allí sentado casi dormitando otra vez más.

-Todos esos son sueños pasados, todo se acabó -dijo la muchacha bebiéndose la jarra de un empellón y sonrojándose aun más debido al fuerte Brandy.

-No es un sueño, lo hemos planeado hace tiempo y hace tiempo que venimos esperando, no lo hechemos a perder –dijo Meneldir en tono amable.

-Ya basta no quiero casarme con tigo, ya no quiero.

-¡No seas necia! –dijo el caballero mientras se ponía de pié. Su rostro estaba encendido, encendido por la necedad de la muchacha, Holly.

De repente como un rayo, Thallow que había permanecido inactivo observando, saltó de su silla y apartando con su brazo izquierdo a Meneldir dijo:

-El necio es usted, caballero. ¿Qué no ha oido que la señorita no desea vuestra comapañía? Esta era una reacción típica en Thallow, pero este tal vez no sabía que se enfrentaba al jefe de la guardia, un muy experimentado guerrero..

-Y usted quién se cree que es para entrometerse de esta forma en mis asuntos.

-Yo soy Thallow hijo de Tharcil de Gondor, de Lamedon y os recuerdo que no son vuestros asuntos, son los de la dama –dijo nuestro altivo jefe llevando su mano a la empuñadura de su espeda.

-Con que así deséa resolverlo Thallow de Gondor –dijo Meneldir en tono burlezco mientras echaba mano a su espada.

Thallow también desenvainó su espada y apartó una mesa de su lado. Cebadilla que ahora estaba más despierto que nunca, temblaba y transpiraba mientras les pedía inutilmente que se calmaran.

-Por entrometerte -dijo Meneldir mientras su espada trazaba un circulo en el aire.

-Por entrometerme -dijo Thallow que con facilidad interpuso su arma e interceptó a la otra evitando un golpe mortal en la cabeza.

En ese momento, entre sollozos y balbuceos, Holly salió corriendo del salón chocando todo a su paso y azotando finalmente la puerta tras ella. Thallow la siguió.

Meneldir ya habia envainado su arma y se habia sentado en una mesa con la cabeza entre las manos cuando un grito desgarrador abatió el mortal silencio que se había apoderado del lugar.

Todos salimos corriendo a la puerta y vimos al rato que Thallow venía caminando hacia nosotros con su espada desenvainada. Meneldir otra vez furioso saltó hacia el vociferando:

-¡Qué le has hecho con ella maldito rufián!

-Será mejor que se tranquilice caballero -lo apaciguó Thallow-, cuando salí del edificio no la ví por ningun lado, me alejé un poco más, esperé y al cabo de unos segundos escuché su grito que venía desde mis espaldas y comprendí lo que había sucedido: ella había rodeado el edificio y alli atrás habia sido capturada. Eran tres hombres y a caballo. Encontré sus huellas pero ya era tarde, ya estaban bastante lejos y la lluvia había borrado toda evidencia.

-¿Usted esta diciendo que la han raptado? -inquirió Meneldir.

-Correcto -aseguró Thallow-, pero yo no me haré cargo de la situación, usted es el responsable y yo cumpliré mi palabra: me largo de aquí.

Ignorando nuestras imploraciones y las sospechas de Meneldir, esa misma noche nuestro lider junto sus cosas, se despidió de cada uno de nosotros y se alejó bajo la lluvia, por el Viejo Camino del Norte, hacia el sur, hacia sus pagos, Gondor…

– – – – – – –

LA AVENTURA:

    Esto fue lo último que escribió el señor Droggo Juncales (el hobbit del grupo) en su diario de viaje y lo que dio inicio a otra de las aventuras del grupo, pero esta vez sin su lider, su muy estimado Thallow. Que partió hacia el sur, en busca de la ciudad de Calembel, lugar en donde nació.

    Todo continúa cuando Meneldir renuncia al cargo de Guarda de Bree y le pide ayuda para rescatar a su amada. El hará hasta lo imposible para que el grupo los acompañe y prometerá unna abundante paga. Piensa dirigirse hacia el Moscaguas (lugar hacia donde se dirigieron los secuestradores) y no tiene ningun plan brillante.

    En realidad Thallow puede funcionar como un personaje salvador si el grupo se encuentra con muchos problemas. Y Holly se encuentra en la “Cabeza Silenciosa” con su amante: uno de los guerreros dunlendinos de Blaith llamado Jummel y se quedará con el si Meneldir no hace nada para salvarla.

Carlos Morbidoni

npmorbi@fich.unl.edu.ar

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Administrador de Rolteca.es y Rol.es

Publicado el 24 abril, 2016 en El Señor de los Anillos y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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